Es el fondo soberano alimentado con las inversiones de los recursos del petróleo
"Estoy seguro de que hablaremos de la deuda soberana, y también de oportunidades para invertir en el mercado inmobiliario", anticipó Dag Dyrdal a La Nacion, sin revelar el nombre del diplomático, poco antes del encuentro.
Dyrdal es el jefe de Relaciones Estratégicas de la Administración de Inversiones del Banco de Noruega, que tutela el fondo soberano del país, una "caja de ahorro" donde descansan 540.000 millones de dólares. Dyrdal le daría al diplomático el mismo mensaje que al resto de los que se acercan a su despacho.
Con poco más de 20 años de vida, el Fondo Global de Pensiones de Noruega, o "fondo del petróleo", como se lo conoce popularmente aquí, es un codiciado tesoro que el país nórdico resguarda con uñas y dientes, y que supo construir con paciencia, con la simple fórmula de invertir la mayoría de los recursos del petróleo, en vez de gastarlos.
Ese dinero, desparramado en bonos, acciones e inmuebles en todo el planeta, se maneja con los mismos criterios que el de un fondo de inversión privado, salvo un detalle de tinte político: las inversiones deben ajustarse a un código ético, con el fin de alinearlas con "las creencias éticas del pueblo noruego", explica Dyrdal.
Ese código prohíbe realizar inversiones en empresas tabacaleras, en las que producen armas nucleares o minas antipersonales, en las que violan leyes laborales o normas internacionales, o en las que dañan el medio ambiente (aún cuando la petrolera estatal, Statoil, una de las principales aportantes del fondo, invirtió en las llamadas "arenas de petróleo", en Canadá, cuyo impacto ambiental ha sido blanco de críticas).
La mayoría de las inversiones, en unas 8000 empresas, están en Europa y Estados Unidos. Pero Dyrdal apunta que les gustaría "invertir más en China".
Por orden del Parlamento, la mitad de las inversiones en acciones y el 60% de las que están en deuda pública y privada se ubican en Europa, hoy uno de los mercados menos atractivos por el estado maltrecho de las cuentas de varios de sus países. La otra parte del fondo se divide en el resto del mundo.
"Es uno de los temas discutidos de nuestra estrategia", reconoce Dyrdal.
Pero aún si el Parlamento decidiera cambiar de estrategia, como el código de ética del fondo permite invertir sólo en países cuyos mercados y empresas siguen reglas específicas de transparencia, invertir más en China sería un desafío mayúsculo. Aún así, sucede.
"Invertiríamos más a pesar de los asuntos sobre manejo de las empresas, y una vez allí, intentaríamos hacer una diferencia en nuestro rol de accionista", justifica Dyrdal.
El fondo ha quedado envuelto en situaciones embarazosas en más de una ocasión. En 2010, por caso, debió vender sus acciones en Africa Israel Investments, una empresa israelí involucrada en la construcción de asentamientos.
También vendió sus acciones en Río Tinto, la segunda minera más grande del mundo, acusada de generar graves daños ambientales en Indonesia, y en Walmart, a la que acusó de explotar a sus empleados y discriminar a las mujeres.
Quienes custodian el fondo, como Dyrdal, ejecutan día a día el equilibrio marcado por el gobierno al resolver el conflicto de intereses que surge cada tanto cuando se intenta conciliar normas éticas con la búsqueda de ganancias destinadas a perpetuar el Estado de Bienestar.
Para ello se recuestan sobre una regla inquebrantable: sólo el 4% del fondo se gira al presupuesto cada año. "El principio es que el capital del fondo se mantenga hasta la eternidad y que sólo se gasten las ganancias anuales", explica Dyrdal.
Financiamiento
La receta ha dado sus frutos. Desde que se realizaron las primeras inversiones, en 1998, el fondo creció hasta convertirse en el segundo más grande del planeta, superado sólo por el de los Emiratos Arabes Unidos. Su valor, que hoy equivale a medio PBI de Noruega, se duplicará para 2020, según las previsiones oficiales, lo que permitirá financiar hasta el 20% del presupuesto.
"Eso permitirá hacer inversiones significativas sin tocar los impuestos", sintetiza Dyrdal.
La habilidad para explicarlo, dice Dyrdal, es parte de su trabajo. "Mientras todos respeten esta estructura bien definida, es posible explicar a los gobiernos extranjeros que lo que pueden esperar de nosotros es que seamos un inversor de largo plazo, pero que no nos deberían considerar como parte del gobierno", afirma.
-¿Eso es lo que le dirá al embajador europeo?
-Me temo que sí.
540.000
Millones de dólares
Es el monto que atesora el Fondo Global de Pensiones noruego, sólo superado por el fondo de los Emiratos Arabes Unidos.
60%
De las ganancias del crudo
Ese fue el flujo de ganancias generadas por el petróleo que se volcaron al fondo desde 1996; el resto se destinó al gasto público.
4,8%
De rentabilidad
Es el porcentaje anual generado por las inversiones del fondo desde que empezó a comprar activos, en 1998
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