Aproximadamente, 170 mil personas en toda la provincia sufren tensión arterial. Desde el Estado se invierten 12.000 pesos anuales por persona. Hay un programa específico para minimizar los riesgos.
Con motivo de celebrarse hoy el Día Mundial de la Salud, el ministro neuquino de Salud, Rubén Butigué, sostuvo: “Las enfermedades cardio-circulatorias están incluidas en el Plan Estratégico de Salud 2012-2015 y son abordadas desde el acceso oportuno a los servicios de salud, la articulación de los distintos niveles de complejidad y la incorporación de hábitos y estilos de vida saludables”.
El funcionario aseguró que en la provincia se invierten 12.000 pesos por persona por año en consultas de base y medicación para la hipertensión arterial.
“Acorde a uno de los ejes transversales de gestión, recientemente fueron presentadas las nuevas guías de práctica clínica Dislipemia como factor de riesgo cardiovascular: diagnóstico y tratamiento (versión completa y versión resumida) y Evaluación inicial y tratamiento de la hipertensión arterial esencial”, explicó el ministro.
El Programa de Prevención y Control de la Salud Cardiovascular tiene entre sus objetivos reducir la carga de enfermedad crónica de origen cardiovascular, su mortalidad y secuelas, como así también los factores de riesgo.
El plan promueve el desarrollo de acciones de prevención primaria sobre la población con factores de riesgo cardiovascular; y el desarrollo de la prevención secundaria y terciaria.
Durante el año 2011 se realizaron cerca de 15 mil encuestas en la Zona Sanitaria Metropolitana, que comprende a la ciudad de Neuquén, para identificar el riesgo cardiovascular global de la población, planificar y organizar la demanda.
Enfermedades cardiovasculares
17,3 millones de personas murieron en 2008 afectadas por enfermedades cardiovasculares.
Los ataques al corazón y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro.
Está demostrado que el cese del consumo de tabaco, la reducción de la sal de la dieta, el consumo de frutas y hortalizas, la actividad física regular y la evitación del consumo nocivo de alcohol reducen el riesgo de ECV. El riesgo cardiovascular también se puede reducir mediante la prevención o el tratamiento de la hipertensión, la diabetes y la hiperlipidemia.
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