Expertos aseguran que la ciudad tiene una dificultad “histórica” por el gran porte de los árboles ubicados en las veredas.
La caída de al menos un centenar de árboles tras el temporal que se desató esta semana en Buenos Aires trajo preocupación a los especialistas dedicados al cuidado de la arboleda porteña. Según analizaron, los fenómenos meteorológicos de estas características, con vientos que superaron por momentos los 120 kilómetros por hora, todavía no fueron lo suficientemente analizados como para planear un plan de contingencia.
“Este fenómeno fue de tal magnitud y es tan novedoso, que resulta imposible prever lo que iba a pasar. Se armaron torbellinos que incluso arrancaron ejemplares sanos”, explicó a Diario Z Ana Beatriz Guarnaschelli, ingeniera agrónoma y profesora adjunta de la cátedra de Dasonomía de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
Para la especialista, hay un problema “histórico” en la ciudad: el gran porte de los árboles ubicados en las veredas. “La arboleda de Buenos Aires es históricamente muy grande para el tamaño de nuestras calles”, señaló Guarnaschelli y agregó: “Está claro que se deberían reemplazar varios árboles de gran tamaño pero esa es una decisión para nada fácil y que ningún gobierno quiere tomar porque no es muy simpático hacerlo”.
Guarnaschelli también aseguró que hay cuestiones “urbanísticas” que complican aún más la situación. Según explicó, en gran cantidad de barrios los balcones tienen un tamaño excesivo y quedan muy cerca de los árboles de las veredas.
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