La demanda laboral se había recuperado durante tres meses seguidos, pero en octubre tuvo un quiebre por efecto de la crisis internacional. El 7% de las empresas redujo la cantidad de empleados en septiembre.
De acuerdo a un estudio de la Fundación Ege “la incertidumbre generada por la situación actual de la economía se ha traducido de manera adversa sobre las intenciones de contratación de personal”.
La inestabilidad laboral que ha comenzado a percibirse en algunas ramas productivas ligadas al mercado internacional, fundamentalmente en la industria automotriz, los frigoríficos y el sistema financiero, ha obligado a los gobiernos de los distintos niveles a implementar medidas tendientes a preservar los puestos de trabajo.
“Pero a pesar de esto, la situación podría comenzar a traducirse en las estadísticas a partir del cuarto trimestre de este año, ya que podría producirse la primera suba interanual del desempleo en mucho tiempo. En el cuarto trimestre de 2007 la tasa de desempleo había caído a 7,5% y de acuerdo con la coyuntura actual parece improbable que en el cierre de este año se produzca un resultado menor”, explica el estudio de Ege.
Durante el conflicto con el campo la mayoría de las empresas de Río Cuarto y zona acompañaron con expectativas a la baja en la toma de personal, e implementaron en varios casos medidas de suspensión de trabajadores por la falta de liquidez.
Tras este contexto poco alentador, en el mes de agosto se observó mayor estabilidad en la economía regional y ello se vio reflejado en el humor de los empresarios frente a la contratación de personal, siendo generalizada la intención de mantener los trabajadores ya empleados por las empresas.
“Hacia septiembre se registró una recuperación aún mayor, con un marcado pronunciamiento en las intenciones de aumentar la cantidad de trabajadores por las empresas en todos los sectores de actividad, fundamentalmente en la construcción”, señala el estudio.
Sin embargo, en octubre el desmejoramiento en las intenciones de emplear trabajadores se hizo evidente y las expectativas de demanda laboral reflejaron una baja. En este sentido, la incertidumbre generada por la situación actual de la economía se ha traducido de manera adversa sobre las intenciones de contratación de personal.
“El IEDL -Índice de Expectativas de Demanda Laboral- mostró una variación negativa del orden del 0,06% en octubre, retomando la tendencia a la baja que se dio a partir de junio de 2008. Claramente las expectativas en cuanto a toma de personal buscaron recuperar el ritmo de crecimiento mostrado a partir de noviembre de 2007, pero su evolución favorable se vio obstaculizada por el conflictivo panorama del agro en los primeros meses del corriente año en la región, seguido por el actual agravamiento de la crisis internacional”, explica la Fundación Ege.
Si se compara octubre de 2008 con igual mes del año pasado, claramente el ritmo de crecimiento es menor. En septiembre, el 85% de los empresarios dijo mantener el personal actual en los próximos meses, el 12% manifestó sus intenciones de aumentar la cantidad de trabajadores y un 3% aseveró reducir mano de obra en el próximo trimestre.
Este último dato muestra la clara mejoría en las expectativas de contratación con respecto a junio del corriente, donde se registró el mayor número de respuestas negativas (17,9%). En octubre, la distribución de las respuestas estuvo compuesta por un 8% con intenciones de aumentar, un 9% aseveró que disminuiría personal en los próximos meses, mientras que el restante 83% dijo que mantendrá la cantidad.
“Claramente esto ilustra el deterioro mencionado en comparación al mes de septiembre, habiendo aumentado la cantidad de respuestas negativas frente a la contratación de personal”, señala el informe.
Al indagar en relación a lo efectivamente ocurrido en septiembre, alrededor del 5% del total de empresas consultadas dijo haber aumentado la cantidad de trabajadores, mientras que un 7% afirmó haberla reducido. El 88% manifestó no haber registrado variación.
En cuanto a la composición de los trabajadores que sufrieron variación, se registró una disminución de personal de planta permanente del orden del 5,8%, mientras que los trabajadores temporarios disminuyeron un 1,4%. Asimismo, el aumento de trabajadores pertenecientes a planta permanente fue algo mayor a la incorporación de trabajadores temporarios.
“Por otro lado, hoy por hoy puede resultar óptimo contratar personal en forma permanente ya que si bien pocos meses atrás había escasez de recursos, principalmente de aquella mano de obra especializada, el mercado ha cambiado ante la crisis permitiendo a las empresas incorporar personal altamente capacitado por salarios óptimos: los postulantes que pedían un salario desproporcionado cambiaron”, concluyó.
Las sensaciones en las distintas ramas de actividad
No todas las ramas de la actividad económica reaccionaron del mismo modo ante la crisis del campo y el siguiente temblor financiero internacional.
La industria, afectada por el desabastecimiento que causó el paro agropecuario, vio peligrar el mantenimiento de la mano de obra empleada obligando a muchas empresas, como frigoríficos, industrias avícolas, etc., a suspender personal. El nuevo panorama de crisis ha dado lugar a un diálogo permanente entre empresarios y trabajadores en el ámbito local, con el objetivo de consensuar estrategias antes de producirse despidos o suspensiones.
El sector más afectado por este suceso lo constituye la industria en su conjunto, fundamentalmente la rama automotriz y autopartista, que han visto disminuidas sus ventas en el exterior así como la caída en el mercado interno. También el sector de la curtiembre ha sufrido la situación de crisis a nivel mundial y sus efectos sobre el ritmo de actividad.
“Cabe aquí traer a colación el crecimiento del déficit en producción respecto a la importación de países como Brasil. Ante la devaluación de su moneda, los productos brasileros han ganado competitividad, lo cual plantea una nueva restricción y agudiza el reclamo de los industriales por una devaluación del tipo de cambio”, señala la Fundación Ege en su informe.
El comercio
En cuanto al sector comercio, se ha registrado una recesión en los productos de línea blanca como consecuencia de la paralización del consumo por la suba de la inflación y la desaparición del acceso al crédito, lo cual genera incertidumbre frente al mantenimiento del personal empleado. Sin embargo, no se han registrado despidos en este sector de la ciudad.
“Por el lado de la construcción, el parate a causa de la realidad actual se suma al conflicto por las construcciones en la ciudad que involucra a los representantes de gremios del sector, empresarios y gobierno local. El conflicto que se vio agudizado en los últimos meses del año le agrega incertidumbre al panorama ya incierto que tiñe la realidad local por estos días”, explica el informe de la Fundación.
Por último, el estudio señala que “la última medición vuelve a mostrar un desmejoramiento en la tendencia general de las expectativas de demanda laboral en todos los sectores con respecto a septiembre, salvo en la industria, que vuelve a constituirse en la excepción.
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