A diario, decenas de formoseños peregrinan por las oficinas del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) en búsqueda de una respuesta que los haga recuperar la ilusión generada en años largos de espera
“Lo que pasa es que en 1.999 no éramos tanto como ahora”, agrega esta ama de casa que con un dejo de pena comenta sin que este periodista le pregunte: “Y no tenemos ningún plan social porque mi marido es empleado del Estado desde hace más de 20 años y cobramos medianamente bien como para acceder pero no hay caso. Después de la crisis de 2001 tuvimos que ir a alquilar porque en mi casa éramos mucho y nosotros queríamos tener nuestro hijo”.
Con una cuota de alquiler de una casita en el barrio San Francisco de $850, Ana María admite estar en condiciones de afrontar las cuotas del IPV. “En cada entrega que se hace en la ciudad voy a ver la felicidad de los que reciben su vivienda y sueño con que ese momento me llegue a mi. No quiero que me regalen nada, sino que podemos pagarlo porque jamás nos atrasamos en la cuota del alquiler”, agrega.
La historia de Ana María y su familia es la de miles de formoseños diseminados en toda la provincia que anhelan poder acceder a una vivienda propia porque el costo de los materiales de construcción se ha transformado en una utopía. Y eso si se cuenta con un terreno, otro sueño inaccesible para la mitad de los formoseños.
Y encima las esperanzas que llegan desde las autoridades no son alentadoras. “Esta gestión de gobierno ha fijado objetivos muy claros y se trabaja en esa línea, por ejemplo y a largo plazo, se pretende que en el termino de 30 años eliminar el déficit en el sector", expresó hace poco más de un año el titular del IPV, Martín Muracciole.
El camino alternativo a este paso es un crédito hipotecario en una entidad bancaria.
Postergaciones
El camino no parece fácil si se miran los estudios de casos que se manejan en instituciones oficiales a nivel país, ya que “sólo el 17 % de los asalariados puede comprar casa con crédito inmobiliario” según una reciente encuesta de la consultora nacional D'Alessio Irol, entre propietarios e inquilinos de Capital Federal y varias ciudades del interior.
Pero lo más importante de este estudio no es la situación de incertidumbre por la que deben atravesar aquellos que no tienen vivienda propia, sino las consecuencias en los proyectos personales que de allí se desprende.
Según esta encuesta nacional, el 70% de las familias de clase media, al no poder acceder a la vivienda propia, resignan tener hijos, independizarse o vivir en pareja, ya que en promedio, para adquirir un departamento o una vivienda -en el interior del país generalmente- hacen falta 105 sueldos “como piso o base”.
“Seis de cada 10 argentinos sueñan con tener su casa propia, pero sólo el 17% está en condiciones de afrontar una compra inmobiliaria. El 70% afirma que esta limitación influye en su vida: de éstos, el 29% sostiene que postergó la paternidad y el 17%, casarse o irse a vivir en pareja”, expresa el informe que parece ser un reflejo fiel de cada uno de los lugares donde se detectan casos como el de Ana María.
“Mi idea siempre fue tener varios hijos porque dentro de todo estamos en condiciones de criarlos bien, pero por no tener una vivienda tuvimos uno solo y si no se nos pasa el tiempo, cuando tengamos una casa propia vamos a buscarle el hermanito a Manu”, contesta la formoseña que mes a mes busca la respuesta que los levante del letargo de años de escuchar lo mismo: “no hay nada todavía”.
¿Intentó alguna vez pedir un crédito en el banco?, le preguntamos.
–Una vez mi hermano me prestó una plata para comprar un terreno y fuimos a averiguar en el banco pero no cumplimos lo requisitos. Piden muchos papeles que en Formosa no se puede juntar.
Los bancos en Formosa
En Formosa, los bancos de la plaza local tienen planes de créditos pero las exigencias están por encima de lo que tiene de ingreso comprobable un formoseño promedio.
Tanto el Banco Nación como el Hipotecario, Galicia, Francés, y el Banco Formosa ofrecen a sus clientes posibilidades de obtener préstamos que van desde los $50.000 hasta los $600.000, pero aún para poder acceder a los montos más inferiores se necesita un ingreso mínimo particular o familiar de $ 3.000.
Aunque el Banco Formosa no tiene piso mínimo de ingreso para determinada cartera de clientes, exige que el monto de cada una de las cuotas no deben superar “el 30% de los haberes netos que percibe mensualmente el solicitante hasta un máximo de 6 (seis) sueldos”.
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