Según los últimos datos de Eurostat, es la proporción de los que no tienen ingresos insuficientes, sufren privaciones materiales o viven en hogares con "baja intensidad de trabajo".
Los datos varían por países. Mientras la tasa es del 49% en Bulgaria, del 42% en Rumanía, del 37% en Letonia y del 35% en Grecia, sólo alcanza el 15% en la República Checa y Holanda, el 17% en Finlandia y el 18% en Suecia y Luxemburgo. Entre las principales economías europeas, Francia está en el 19,1%, Alemania en el 19,6%, el Reino Unido en el 24,1%, España en el 28,2% e Italia en el 29,9%.
Para calcularla, Eurostat tiene en cuenta tres parámetros. Se considera en riesgo de exclusión social tener ingresos insuficientes, sufrir privación material (problemas, por ejemplo, para pagar la calefacción) o vivir en un hogar con "baja intensidad de trabajo", es decir, donde los adultos trabajaron en el último año menos de un 20% de su potencial laboral. Los datos sobre privación material varían considerablemente. Mientras en Luxemburgo y Suecia sólo la sufre el 1% de la población, en Bulgaria llega al 44% y en Rumanía al 30%.
Teniendo en cuenta esos parámetros, el 23% de los griegos y rumanos, así como el 22% de los españoles viven con ingresos insuficientes. El 44% de los búlgaros y el 30% de los rumanos sufren privación material y el 16% de los croatas y el 14% de los españoles, griegos y belgas viven en hogares con baja intensidad laboral.
Llama la atención la evolución que han seguido algunos países. En Dinamarca, uno de los países que mejor ha pasado la crisis y donde apenas ha aumentado el desempleo, la tasa subió en cuatro años del 16,3% al 19% de pobreza. En Suecia del 14,9% al 18,2%, en Luxemburgo del 15,5% al 18,4%, en Italia del 25,3% al 29,9% y en Hungría del 28,2% al 32,4%.
Baja la tasa de pobreza en Alemania, del 20,1% al 19,6%, Austria del 18,6% al 16,9%, Polonia del 30,5% al 26,7%, Rumanía del 44,2% al 41,7% y apenas unas décimas en Eslovaquia y Finlandia. La peor evolución, rompiendo el discurso optimista de los defensores del ajuste al estilo europeo, se da precisamente en los países que están obligados a seguir las demandas europeas porque pidieron rescates.
En Grecia la pobreza subió en cuatro años del 28,1% al 34,6%, en España del 24,5% al 28,2% y en Chipre del 23,3% al 27,1%. En este grupo, sólo Portugal muestra una evolución positiva, con la tasa de pobreza cayendo en cuatro años del 26% al 25,3%. Y es llamativo que en Irlanda, el país al que la Comisión Europea pone como el ejemplo de buen alumno que siguió al dedillo las exigencias de sus acreedores, la tasa de pobreza subió en apenas cuatro años del 23,7% al 29,4%.
También muestran datos preocupantes las tres pequeñas repúblicas bálticas, otro ejemplo de las instituciones europeas sobre la bondad del ajuste. Además de sufrir fuertes tasas de emigración, como Irlanda (que en cuatro años perdió al 20% de la población entre 15 y 29 años), Estonia ve subir la pobreza del 21,8% al 23,4%, Letonia del 33,8% al 36,6% y Lituania del 27,6% al 32,5%.
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