Es el ingeniero Nicanor Benicio, quien estaba a cargo del área de Infraestructura Educativa del Ministerio de Educación. En su lugar designaron a Julio Martínez, un arquitecto que trabajó varios años en la Dirección de Recursos Hídricos. El recambio se hizo sin bulla para no reavivar la polémica.
El ex funcionario fue el fusible de un hecho con ribetes escandalosos: el derrumbe de cielorrasos de la centenaria Escuela Normal Juan Ignacio de Gorriti, que de haberse dado en tiempo de clases hubiera sido un desastre de mayúsculas proporciones.
Martínez viene de Recursos Hídricos, dirección en la que trabajó por espacio de varios años. Su asunción se efectuó sin ruido ni cámaras de TV. La ministra de Educación, Liliana Domínguez, que estuvo en la mira de todos por lo ocurrido en la escuela, lo prefirió así con el fin que el recambio pasara lo más desapercibido posible.
El nuevo secretario hizo su primera aparición pública a comienzos de esta semana en una reunión con el personal directivo de la Escuela Normal, donde se anunció que las obras no estarán terminadas para el comienzo de clases y que deberá reubicarse a todos los alumnos en otros edificios escolares.


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