Cada vez más apretada, la gente paga el changuito en tres cuotas

La suba de precios y el atraso en la actualización de los salarios deteriora los ingresos / Los súper admiten que los consumidores están usando la tarjeta de crédito para comprar alimentos básicos.
La tendencia es creciente. Leve, pero cada vez más marcada. Lo advierten las cajeras en los supermercados y lo confirman los gerentes de los supermercados locales: cada vez hay más fraccionamiento de la compra, es decir, cada vez más gente elige pagar en cuotas (por lo general tres, sin interés) el consumo del mes. Y el ticket no acusa la compra de lavarropas, libros o LCD, sino lo que consume la familia en el mes: yerba, pollo, carnes, azúcar y pañales, entre otras.

Uno de los supermercados cordobeses registró en diciembre pasado un incremento de 28 por ciento en las ventas con tarjetas respecto de igual mes del año anterior. En enero subió a 27 por ciento y saltó a 35 en febrero. Ese mes, las compras al contado del total facturado bajaron 11 puntos, que pasaron al plástico. Eso revela el deterioro del salario: para comprar las mismas cosas ya no alcanzan los ingresos "frescos" y hay que recurrir a la plata prestada a través de la tarjeta.

Las tarjetas. Para las tarjetas cordobesas, el supermercado es el primer destino de las ventas con plástico: 27 por ciento para la Naranja, 30 por ciento para Kadicard y una cifra similar para Cordobesa. En el caso de Naranja, lejos le siguen los débitos automáticos, recién con el 11 por ciento del volumen total.

Los datos desagregados todavía son difíciles de mensurar. Las tarjetas no tienen claro si ese supermercado el cliente se llevó un televisor, una mochila o leches, pero se inclinan a pensar lo último. "Es probable que la gente esté financiado la compra del súper en tres cuotas", dice Nora Ferro, gerenta de individuos del Banco de Córdoba.

En Dinosaurio también advierten esta tendencia de más deuda por las familias cordobesas. "Muchas compras se hacen con tarjeta de crédito, por una cuestión lógica: el aumento de precios y el atraso en la suba de los salarios, por lo que a muchos no les queda otra que recurrir al plástico", sostuvo Juan Manuel Rodríguez, gerente de marketing de Grupo Dinosaurio.

En otras áreas del complejo, como cines y espectáculos en el Orfeo, subió cinco puntos el pago con tarjeta, que ya representa el 45 por ciento del total de la facturación.

Por lo general, en todos los supermercados hay tres cuotas sin interés con todas las tarjetas para la compra de alimentos y hasta 12 con intereses. En bazar y electrodoméstico, los planes al cero por ciento son de 12 y 18 cuotas.

En Kadicard, el consumo en supermercados pagado con tarjeta viene creciendo desde hace tres años. "Esto responde a que los productos que satisfacen necesidades básicas, como los alimentos, son los únicos que el consumidor no puede elegir ‘recortar’, incluso en épocas de crisis", dice Hernán Zocco, del área de prensa de Kadicard.

No hay mora. Las entidades juran que no registran un aumento de la mora, es decir, la gente no está más atrasada que antes a la hora de pagar el resumen. Los directivos consultados interpretan que la demora en cancelar está ligado al desempleo o al atraso en el pago de salarios, algo que se registró en 2009. "Acá pasa que explotó la inflación y los salarios están muy atrasados, por lo que la gente compra menos o lo mismo pero endeudándose", razonaron en un banco local.

Menos compulsión y variedad

Los que le siguen los pasos al consumo advierten que hay compras más racionales, menos tentación en las góndolas y menos variedad. No se llevan champúes para tres tipos de pelo: uno solo y para toda la familia, dicen.

35% paga sólo el mínimo y financia el resto en cuotas. En diciembre pasado, sólo el 25% de las familias optaba por el mínimo.

Caro. El financiamiento del saldo es caro: tiene una tasa nominal promedio del 40 por ciento anual, pero cuando se le agregan los seguros y otros gastos, llega al 70 por ciento.

Comentá la nota