Las cacerolas volvieron a sonar y la Presidente, nuevamente, fue el blanco de las críticas

Las cacerolas volvieron a sonar y la Presidente, nuevamente, fue el blanco de las críticas
No más de 100 personas, pero no menos bullangueros, se instalaron frente a un lujoso hotel en Playa Grande y, con lo que tuvieron en mano, hicieron bastante ruido en señal de protesta contra Cristina Fernández. Llegaron pasadas las 17 y se fueron ni bien terminó el discurso de la mandataria. Hubo varios momentos de tensión con agrupaciones kirchneristas que impidieron su paso. La policía, mientras tanto, los rodeó para que no se acercaran a la Base Naval.
La postal, disímil en cantidad, intentó ser como la del 8N. Poco les importó el arribo de la Fragata Libertad a Mar del Plata, lo que en definitiva fue una fiesta del pueblo, más allá de la razón por la que estuvo retenida en Ghana, por los famosos “Fondos Buitre”, y que luego de varios meses regresó al país. Porque este miércoles, en horas de la tarde, no más de 100 personas se presentaron frente a un lujoso hotel de Playa Grande y protestaron, con todo derecho, contra la figura de la presidenta de la Nación: Cristina Fernández.

“Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K”, sonó reiteradas veces frente a un cordón policial que los resguardó de un grupo kirchnerista, que les impidió el paso hacia la bajada que conecta con la Base Naval, donde miles y miles de argentinos, muchos de ellos de Buenos Aires y otras ciudades bonaerenses, aguardaban la llegada del Buque Escuela, que arribó pasadas las 17 horas.

“Ignorantes”, “faloperos”, “mantenidos”, algunos de los insultos que arrojaron sobre quienes defienden el modelo “Nacional y Popular” que encabeza Cristina. Palabras que también recibieron la respuesta de los “K”, al redoblar la apuesta y expresar que los de enfrente eran “gorilas” y dependientes de “Clarín”.

Pero más allá de la notoria división entre ambos grupos, que fueron seguidos por varios turistas que se retiraban de Playa Grande, como también de quienes se acercaban al acto de la Presidenta, el clima se puso tenso cuando se pusieron “cara a cara”. Que incluyó algunos empujones, hasta que de una vez por todas tomó protagonismo la Policía y la Infantería.

Entre los “opositores”, se encontró la dirigente gastronómica Mercedes Morro y Carlos Pampillón, reconocido por su “lucha” para que restauren el cuadro del Capitán Pedro Giachino en el Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredon, luego de que el mismo fuese retirado por decisión del expresidente del HCD, Marcelo Artime, acusado de violar los Derechos Humanos en la última dictadura cívico-militar.

Pero una vez que la Presidenta dijo su última palabra de la noche y comenzaron a tronar los fuegos artificiales, chiflidos de por medio, el grupo opositor se retiró en paz y con el deber cumplido. Volvieron a mostrar su malestar contra el actual Gobierno Nacional.

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