Apuntan conectar América del Sur viajando en un motocarro de 200 centímetros cúbicos. Hace una semana están en Jujuy.
El proyecto “De Cabo a Rabo”, que emprendieron los jóvenes colombianos Sebastián López (24) y Daniel Martínez (25) junto a la perra pitbull llamada Kanjah, pretende recorrer Sudamérica en un particular vehículo -un motocarro Bajaj, de tres ruedas pintado con los colores tradicionales de una “chiva colombiana”, “algo muy alegórico en nuestro país”, afirma Martínez- y apunta a conocer la cultura y costumbres de cada país desde el norte al sur.
El viaje se inició hace 10 meses en su Colombia natal y siguió por Ecuador, Perú y Bolivia hasta ingresar a nuestro país por La Quiaca hace una semana aproximadamente. “Instalados” en Jujuy los jóvenes se dispusieron a conocer la histórica ciudad de Humahuaca, Tilcara, Purmamarca, recorriendo lugares icónicos de la zona como La Garganta del Diablo, el Pucará, el cerro de Siete Colores y Los Colorados, entre otros.
Continuarán en los próximos días hacia la provincia de Córdoba desde donde está previsto prosigan con rumbo a Mendoza para cruzar la Cordillera de los Andes, y seguir hasta la capital chilena, Santiago. Y luego retornar al país, ingresando por Bariloche, continuando el viaje por la Patagonia argentina hasta el punto más austral del país, Ushuaia.
En los dos años de viaje, según explicó Sebastián López, pretenden viajar y disfrutar de cada lugar que recorren, además de “realizar tareas sociales en escuelas rurales, lo que hacemos para enriquecer el viaje, enriquecernos nosotros y conocer algo más, además de viajar”.
Por tal motivo es que la idea del viaje es permanecer tres meses en cada país visitado, pero dada las distancias de Argentina, la estadía podría extenderse un poco más, ya que estiman que recién en diciembre podrían arribar a la capital fueguina.
El viaje
Daniel Martínez y Sebastián López sustentan el viaje a través de la venta de comidas y tragos colombianos, además de la venta de postales, que realizaron en los distintos lugares recorridos, muchas de ellas con la presencia de Kanjah, que se perdió una noche de septiembre en Cusco, Perú. Pese a la intensa búsqueda que llevaron a cabo durante un mes no la volvieron a ver, y ahora el viaje lo realizan solos. “Nos la tenemos que bancar, como dicen los
argentinos, viajar con nuestra perra era completamente diferente, nunca nos aburrimos porque siempre estaba haciendo algo, la extrañamos mucho”, admitió López.
El viaje lo realizan sin superar los 50 kilómetros por hora y lo máximo que llegaron a recorrer en un día fueron 400 kilómetros “lo cual hacemos muy rara vez” reveló Martínez, quien a su vez aseguro que conectan pueblos “cada una o dos horas, y paramos”. El descanso lo realizan en casa de personas que conocieron o bien en el mismo motocarro, uno en el interior y el otro en una carpa iglú.

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