La comisión de Obras del concejo Municipal trató el tema de los pluviales del barrio Vuriloche, ante el reclamo de los vecinos, que se reitera desde hace años por problemas de inundaciones. Estuvo presente el subsecretario de Servicios Públicos, Miguel Felley y se encarará un estudio integral.
Insistió en la necesidad de encontrar una solución definitiva a una problemática de tantos años. Si bien el concejo resolvió que el ejecutivo encare un proyecto integral de la zona planteó que "nuestra visión es que algunas obras podrían hacerse, pero se quedé en trabajar en toda la cuenca del zanjon sur o del basural que baja de las 400 al Ñireco, hacer estudio de la cuenca y ver como tirar los pluviales para tener cobertura de máxima",explicó.
Ardanaz agregó que "antes funcionaba como reservorio, era un mallin y en la medida que se va construyendo hay menos filtración y se va agravando el problema por lo que vemos positivo que se busque una solución de fondo".
El subsecretario de Servicios, Miguel Felley, se comprometió a encarar un proyecto para analizar las obras necesarias en un plazo de aproximadamente seis meses.Los concejales acordaron dar plazo hasta septiembre y reunirse nuevamente para analizar el proyecto.
La concejal Arabela Carreras insistió en que "alguna solución hay que buscar" y Laura Alves planteó que si bien no es un tema simple, porque implica romper e "ir para atrás", se debe avanzar y analizar alguna alternativa.
Ardanaz insistío en que "vengo a plantear el problema mio y el de muchos vecinos, soy la última casa del barrio y cuando se tapa la cloaca hay olor en mi casa".
Alfredo Martín y Hugo Cejas plantearon también durante el debate la necesidad de avanzar con una solución integral y no con "parches". Cejas sostuvo que "avancen en el proyecto de seis meses, sino los conformamos a ellos, pero creamos un problema en otro lado".
Finalmente, Felley reconoció que "es cierto que Bariloche nunca fue planificado, estando en la gestión me doy cuenta que los problemas están basados en la extensión del ejido, que abarca 50 kilometros en forma longitudinal,desde el puente del Ñirihuau a Llao Llao". Por ello, planteó que "es muy dificil para cualquier gobierno poder controlarlo" y agregó que "tenemos barrios completos que no tienen planos, ni siquiera una planificación".

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