"Francisco De Narváez y el propio Eduardo Duhalde, dos referentes con aspiraciones presidenciales, figuran en la lista de llamadas del intendente platense"
Así fue como buscó aliarse a los ex K Alberto Fernández y Sergio Massa, quienes se alejaron del kirchnerismo por diferencias con el matrimonio presidencial. En un principio parecía que el trío podía funcionar, pero el enamoramiento fue fugaz. Los grafitis "Bruera es una Massa" que inundaron la Costa Atlántica durante el verano son sólo parte de un paisaje gastado, que nada tiene que ver con la realidad actual.
Hombre persistente, Bruera no se desmoralizó por esta situación. Comenzó a buscar apoyo por otro lado. El intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, hizo públicas algunas críticas contra el kirchnerismo y Bruera lo vio como un posible aliado. No hace falta sentarse a hablar, discutir sobre política, proyectos, ni plataformas. La lógica "bruerista" es mucho más práctica: pintadas con los nombres "Bruera-Alegre" comenzaron a aparecer por todo Villegas. Veinticuatro horas después, el jefe comunal aclaró que jamás había compartido ni siquiera un café con su par platense.
"El hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra", dice el refrán. Bruera se esfuerza en cumplirlo. Así, fue el turno de otro ex integrante del proyecto K. El ex recaudador Santiago Montoya, despedido de Arba por no aceptar ser candidato testimonial en 2009, fue el nuevo objetivo. La metodología fue la misma: pintadas con la leyenda "Bruera-Montoya". El resultado, también el mismo: el ex funcionario, a través de su página de internet, aclaró que no era momento de hablar de candidaturas.
Así, la carrera de Bruera para erigirse como la alternativa progresista al kirchnerismo para gobernar la Provincia terminó de manera abrupta. Según pudo saber Hoy, el intendente advirtió que su estrategia no estaba dando el resultado esperado y comenzó a "coquetear" con otros dirigentes. Esta vez, con un poco más de tacto, tuvo la delicadeza de llamarlos por teléfono.
Francisco De Narváez y el propio Eduardo Duhalde, dos referentes con aspiraciones presidenciales, figuran en la lista de llamadas del intendente platense. Sin embargo, la capacidad para torcer el rumbo repentinamente de Bruera inspira desconfianza entre los armadores políticos del diputado nacional y del ex presidente.
Incluso, algunas versiones recogidas por este diario señalan que el intendente platense estaría intentando recomponer relaciones con el kirchnerismo. Suena descabellado luego de las fuertes críticas que realizó en distintos medios. No obstante, la política es el arte de lo posible, y como muestra basta un botón: la firma de Bruera fue una de las que rubricaron el documento que emitió la Federación Argentina de Municipios en apoyo a la gestión de Cristina Fernández.
El intendente platense, por ahora, no va a frenar sus aspiraciones de instalarse como candidato a gobernador. Para 2011 falta poco tiempo, pero, políticamente, el trecho es largo. Especialmente, sin el apoyo de la Nación y la Provincia. Tal vez, el intento de recomponer relaciones con el kirchnerismo obedezca a eso: cerrar su mandato en La Plata con reclamos, incumplimientos y falta de obras hundirá al intendente en un pantano del que le será difícil escapar.







Comentá la nota