Buscan más víctimas entre los escombros del pub escocés

Buscan más víctimas entre los escombros del pub escocés
El lugar fue destruido por un helicóptero que le cayó encima. Había unas 120 personas.
El tradicional día de San Andrés en Escocia se convirtió en luto, después del peor y más espectacular accidente aéreo urbano en muchas décadas en Gran Bretaña.

Al menos ocho muertos, 31 heridos, entre ellos 14 muy graves fue el resultado de la caída de un helicóptero policial el viernes por la noche sobre el techo del Pub Clutha, una institución en el corazón de Glasgow, en la ribera del río Clyde que atraviesa la ciudad.

La policía continúa en misión de “rescate y búsqueda” con perros porque cree que hay gente atrapada en el interior del pub. La estructura del viejo edificio de 1860 ha quedado en un estado muy precario y existe temor a un derrumbe.

Lewis Ramsay, del servicio de Rescate y bomberos de Escocia, dijo que sus hombres “han hecho contacto con gente atrapada en el interior del pub”. Pero “es muy difícil establecer cuántos son y en qué estado se encuentran”. No habrá una operación de rescate hasta que no aseguren el edificio.

Cuando la banda Esperanza entretenía a más de 120 personas en el pub, el helicóptero Eurocopter EC135 T2 comenzó a caer, “como si fuera un parapente”, según los testigos.

Después de evitar incrustarse contra un edificio de departamentos, sin movimientos aparentes en sus hélices, cayó sobre el techo del pub, que tiene un solo piso. Lo conducía un piloto civil y lo acompañaban dos policías. Todos ellos murieron en el accidente, junto al menos otros cinco parroquianos, que estaban divirtiéndose en el interior del pub.

Con la banda a todo volumen, la gente no percibió la explosión. Solo cuando algunos se desmayaron se dieron cuenta de la tragedia y trataron de escapar. Ninguno sabía que un helicóptero había caído sobre el techo, en medio de la nube que se había generado en el interior .

Entre los primeros rescatistas estuvo Jim Murphy, ex secretario de Estado, hoy diputado y ministro laborista en el gabinete en las sombras. “Era una escena horrible. Parte del helicóptero caído estaba en el medio del pub y la otra parte sobresalía sobre el techo, con las ruedas al aire. Cada uno de nosotros formó una cadena humana, desde el interior hacia el exterior del pub, y fuimos sacando a los heridos. Había gente con heridas, con corteos feos en la cabeza, algunos inconscientes. No sé cuántos”, explicó.

John McGarrigle espera saber quiénes están debajo del helicóptero. El está convencido de que uno de ellos es su padre, John, un poeta que estaba en el bar del pub con sus amigos, y que –desde entonces– no aparece ni en su casa ni en ningún hospital.

Hasta ahora se desconocen las causas del accidente.

Este modelo había entrado en servicio en 1996 y hay más de 1.000 operando. Hay expertos que sugieren que el piloto cerró el paso del combustible para evitar un accidente aún mayor y una explosión. Pero son sólo rumores que deberán ser investigados por las autoridades de aviación, que ya trabajan sobre el terreno. El helicóptero había sido alquilado en un “lease” por Bond Air Services a la policía escocesa. El año pasado el modelo había sido temporariamente sacado de servicio por una fractura en el rotor de uno de los helicópteros. Desde entonces se aplicaron test diarios de seguridad en las maquinas antes de volar.

El primer ministro escocés, Alex Salmond, dijo que “éste es un día negro para Escocia pero también es el día de San Andrés. Este es un día donde podemos tener orgullo y coraje por la forma que hemos respondido a esta extraordinaria tragedia”.

Las celebraciones se suspendieron, como una forma de respeto a las víctimas. La reina Isabel expresó sus condolencias, al igual que el primer ministro David Cameron y el jefe de la oposición laborista, Ed Miliband, quien lo describió como un “horror inimaginable”.

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