Tras la declaración de un testigo de identidad reservada, comenzó un operativo para intentar dar con los restos del albañil
La Fiscalía interviniente en la causa que se sigue por la desaparición de López, ocurrida el 18 de septiembre de 2006, ordenó la búsqueda de sus restos en ese sector del Parque Pereyra Iraola, adonde mañana temprano arrancarán las tareas de rastrillaje.
La noticia comenzó a circular en las primeras horas de este martes, cuando trascendió que un nuevo testigo había aportado datos precisos sobre el lugar donde estarían enterrados los restos de López y pretende cobrar la recompensa de 1.500.000 de pesos para quien aporte datos sobre el paradero del albañil.
El gobernador de Buenos Aires confirmó el aporte y luego el ministro de Seguridad provincial, Ricardo Casal, recibió en su despacho al hijo del albañil, Rubén López.
Tras el encuentro con el funcionario, Rubén López se trasladó hasta la Fiscalía a cargo del caso para interiorizarse sobre la declaración del hombre y luego hasta el parque Pereyra Iraola.
Según se pudo saber, el testigo marcó en un mapa del lugar exacto donde estaría enterrado López: en la estación de tren, donde hay una zona de construcciones, cerca de la escuela de la Policía Bonaerense, Juan Vucetich.
El hombre puntualmente señaló que los restos del testigo desaparecido estarían cerca de una "construcción nueva", aunque los efectivos que participaron de la primera búsqueda no pudieron localizar ese lugar.
Por esa razón, la familia del albañil le pidió al fiscal de la causa que vuelve a citar al nuevo testigo para que brinde detalles acerca de la zona exacta.
El rastrillaje comenzará mañana en horario matutino, a cargo de personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Federal y el Equipo de Antropología Forense.
Los efectivos utilizarán durante la búsqueda un georadar, un artefacto que sirve para detectar restos biológicos.
La Justicia montó un operativo de vigilancia para que preserve la escena durante la noche, hasta el comienzo de la exploración.
El abogado del declarante, Alejandro Sánchez Kalbermatten, aseguró que su cliente "indicó un lugar en La Plata donde estaría el cuerpo de Julio López" y "aseguró que fue secuestrado dos veces, la segunda es cuando lo matan".
El letrado precisó que la declaración del testigo ante la Justicia "ya se produjo y que sólo falta lo que tiene que ver con el cierre de esta situación, algo que les corresponde a las autoridades".
"Se acercó al estudio, especulo que por saber que nosotros llevamos adelante varios casos similares, como el del policía Adrián Montenegro, hoy exiliado en Estados Unidos. La cuestión es que aparece y nos cuenta que quiere cobrar la recompensa ofrecida a quienes ofrezcan datos sobre López y nos confiesa que tiene temor de presentarse en la Justicia", explicó el abogado en declaraciones al sitio MDZ Online.
Según explicó Sánchez Kalbermatten, ante esa situación este lunes se comunicó con el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal.
"Me dio todo su apoyo y me dijo que enviaría a alguien de confianza a tomar declaración al testigo a mi estudio, para no tener que ir hasta el juzgado", explicó.
El abogado agregó: "Si lo que dice es cierto, será un hallazgo, pero yo no pongo las manos en el fuego, ojalá que el testimonio sirva para esclarecer el caso".
Si bien se trata de una declaración escueta, el hombre habría dado información puntual sobre el lugar en que están escondidos los restos del desaparecido.
"Ojalá sea el principio del final", sostuvo Rubén López tras la reunión con Casal, antes de trasladarse a las inmediaciones del parque.
El parque Pereyra Iraola es una enorme extensión de más de 10 mil hectáreas ubicado entre los partidos de Berazategui, Florencio Varela, La Plata y Ensenada.
Allí, funciona la escuela Juan Vucetich.
López, oriundo de la ciudad de La Plata, desapareció tras presentarse como un testigo clave en un juicio por delitos contra la humanidad cometidos por el represor Miguel Etchecolatz durante la última dictadura.
Etchecolatz era la mano derecha del ex general Ramón Camps, quien se desempeñaba como jefe de la Policía Bonaerense durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional.


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