Buscan encauzar el conflicto antes de la llegada de la Presidenta

Las autoridades tratarán de conjurar eventualidades antes del acto de mañana en la Plaza de la Intendencia, en el que Cristina Fernández inaugurará, a distancia, la ampliación de la planta cloacal de Bajo Grande y otros obras en el interior provincial.
El gremio municipal tiene reflejos impecables para detectar no sólo debilidades sino el momento apropiado para presionar con sus demandas. Hay una exposición adicional del intendente en vísperas de la llegada de la Presidenta Cristina Fernández, que las autoridades tratarán de conjurar antes del acto en la Plaza de la Intendencia para inaugurar, a distancia, la ampliación de la planta cloacal de Bajo Grande y otros obras en el interior provincial.

Pero fue en el conflicto de estos días, por la fusión de los servicios del 107-136, donde el Suoem encontró la coartada ideal para ir a la carga con su pedido de efectivización de 1.364 contratados. Es cierto que hay funcionarios, inclusive eficientes y dedicados, con problemas de alfabetización política que, por esto, le regalan involuntariamente oportunidades. Pero no se puede ser incautos con un Suoem “semicartelizado”.

Porque con la información suficientemente ajustada, se sabe que el reclamo de efectivización de esos 1.364 contratados es el segundo round del mismo reclamo del segundo semestre de 2007, cuando en junio “se abrió el portón de la Municipalidad”, como dice tardíamente el ex concejal juecista Alberto Hernández, para el ingreso para familiares de empleados, delegados y hasta miembros de la comisión directiva del Suoem.

Aquella demanda para el ingreso se perfecciona ahora con el reclamo de efectivización, cerrando el círculo. Alcanzó con las primeras concesiones de un intendente que pudo pero no quiso contener al bravo sindicato, Luis Juez, y con otro que quiere pero no puede, Daniel Giacomino.

Aquel paso cuantitativo (ingreso) y este salto cualitativo (jerarquización) que ahora demandan los municipales, son dos momentos de un mismo planteo. Y es visible en la solidaridad de buena parte de la nómina, con empleados de planta permanente reclamando por familiares. No es solidaridad gremial; son reclamos ius sanguinis. Son la aplicación de hecho de la letra explícita del convenio colectivo de trabajo de Epec, que marca derechos hereditarios para el puesto de trabajo.

Visto políticamente, son ulterioridades de Juez en la cuenta de Giacomino. No deja de haber justicia, puesto que los dos vienen del mismo palo, incluso cuando en tándem llegaron por primera vez a la Municipalidad, en 2003. Pero las responsabilidades son distintas. Probablemente en la próxima ronda electoral se pueda ver si el hoy senador nacional ha sido absuelto de su gestión y sus consecuencias.

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