ENTREVISTA (Por Manuel Migoya) El legislador porteño Marcelo Depierro propone esta medida que implementaría el Gobierno de la Ciudad. Estos calentadores son accesibles y tienen varios beneficios para los vecinos.
Por @ManuelMigoya
Un colector de energía solar para calentamiento de agua es un ingenioso aparato que no necesita ni de baterías ni de células fotovoltáicas. Se coloca en el techo -en el caso de Buenos Aires, y todo el Hemisferio Sur, preferiblemente apuntando al Norte- y por sí solo calienta el agua. La misma es primero alojada en un reservorio, donde se encuentra fría, a la vez que llena los tubos del colector.
El proceso denominado termosifón hace que a medida que el agua se calienta en el colector, suba a otro reservorio ubicado sobre este, generando un proceso automático que no necesita de más recursos. Incluso funcionan en invierno, y los tanques receptores pueden llegar a cubrir las necesidades básicas de una familia tipo durante dos días.
El legislador del monobloque Mejor Ciudad Marcelo Depierro presentó un proyecto que busca ofrecer crédito a la compra de los calentadores y que probablemente sea tratada en la Cámara a finales de octubre. Entrevistado por SECCIÓN CIUDAD contó de qué se trata:
Más allá de la ventaja de ser energéticamente limpio, ¿qué solución le aporta un calentador solar al vecino porteño?
En todo lo que es asentamientos, barrios de emergencia o las villas que se están urbanizando, existe el problema de las familias que conviven dentro de la casa con garrafas de gas para calentar agua y cocinar. La idea de esto es crearles la independencia energética para que por lo menos tengan solucionado el acceso a agua caliente. Y además sirve para cualquier otra casa particular que quiera ver reducido su consumo de gas, o electricidad en el caso de las más nuevas.
¿Los calentadores son de fabricación nacional o importados?
Es tecnología de muy baja complejidad. Hay empresas acá que los están fabricando. Pero después es un tema de costos y eso ya depende de la política nacional, de qué grado de protección se le quiera dar a la industria de tecnología ecológica. Por el tipo de insumos que requiere -no necesitan células fotovoltáicas ni baterías de litio- no debería haber ningún impedimento, más allá de la política económica nacional, para que esto pueda ser llevado adelante por empresas locales y hasta por escuelas técnicas.
¿Quiénes van a podrían acceder a los créditos y de qué monto serían?
La idea es que eso lo determine el Poder Ejecutivo y el Banco Ciudad. Porque una de las líneas que trazamos cuando iniciamos el proyecto es que no sean esos famosos créditos a taza cero que a la larga desfinancian un banco público. Lo que planteamos es que la tasa sea equivalente a la taza pasiva que paga el Banco Ciudad por los depósitos, para que el impacto dentro de las cuentas del Banco sea neutro. El objetivo es que a través del Ministerio de Desarrollo Social, o algún otro organismo que se dedique a esto, el mismo Estado sea el garante de quien toma el crédito para que sea de fácil acceso. Igualmente hablamos de créditos de valores bajos. Le pusimos un monto de 20 mil pesos, pero estamos viendo si lo podemos trasladar a unidades fijas para que la ley no quede desactualizada en un par de años por inflación o cambios en el valor del dolar. Así, el riesgo crediticio para el Banco Ciudad es pequeño.
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