En la continuidad del juicio por Lesa Humanidad prestó declaración testimonial el sacerdote Roberto Queirolo, ex párroco de la ciudad de Chamical quien afirmó que "al que buscaban los militares era al Bonete Morado (por monseñor Enrique Angelelli) pero él creía que no se animarían a hacerle algo pero se equivocó" y agregó que "el espiral del que hablaba monseñor comenzó con la muerte del laico Pedernera".
Con respecto al hecho que se investiga, el sacerdote señaló que "el padre Martín Gomez se había hecho cargo de la parroquia de chamical y habló con las hermanas que vivían con Carlos y Gabriel quienes le comentaron que esa noche dos personas supuestamente de la policía federal se presentaron a buscarlos y los llevaron porque tenían que declarar por unos detenidos en la capital a ver si los podían sacar en libertad".
"Gabriel se dirige a buscar sus pertenencias y le comenta a una de las hermanas Catalina Cárbel a donde lo llevaban y tras subir al auto, ven que el mismo se dirige en sentido contrario hacia donde quedaba La Rioja por lo cual las hermanas comienzan a preocuparse y viajaron a la capital para contarle a monseñor Angelelli quien comenzó a investigar lo que pasaba sin lograr resultados positivos" precisó Queirolo.
Posteriormente, el sacedote señaló que "a los dos días trabajadores ferroviarios que pasaron en la zorra hacia Córdoba, vieron dos personas tiradas al costado de las vías y creyeron que eran dos borrachos, pero eran los curitas que estaban asesinados".
Al ser consultado si antes de la muerte de los sacerdotes ocurrieron otros asesinatos, el sacerdote señaló que "no recuerdo pero después de la muerte de Carlos y Gabriel hubo varios asesinatos 2 tras lo cual agregó que "en una reunión de obispos de la que participó monseñor Zaspe le dijeron a Angelelli que se vaya porque sino los hacían boleta a todos, pero él nunca quiso irse".
"Desde el año 1975 detuvieron a muchos jóvenes en Chilecito de los cuales creo que hay uno que está desaparecido y ya con el golpe del 76 pusieron presos a muchos sacerdotes y se encargaron que varios de ellos se fueran del país".
Finalmente, Queirolo se refirió al rol de la Iglesia tras la muerte de los sacerdotes y de Angelelli expresando que "que la Santa Sede haya enviado un sacerdote (Longueville) que comulgue con lo que predicaba Angelelli se tomó como un buen gesto pero luego de los asesinatos nadie se acercó y eso nos dolió mucho".
Posteriormente, declaró el ex policía Juan Carlos Britos quien expresó que "cuando sucedió el hecho con los sacerdotes se comisionó a algunos oficiales para que tomen fotos del lugar y levanten pruebas pero yo no fui porque estaba en otro destacamento".
"Al lugar del hecho fui mucho tiempo después junto con otro policía pero era un lugar que nadie quería ir porque tenían miedo y posteriormente, hicieron explotar una cruz lo que genero mas miedo en la gente y ya no querían ni siquiera acercarse a la iglesia por temor a que pongan una bomba era miedo a todos los integrantes de la Base como Aguirre, Pezetta, etc".
Britos agregó también que "luego me pusieron de guardia en el hospital y me dieron la orden que nadie entrara y por el lugar permanentemente pasaban gente de la Base Aerea y también por la comisaria además de controlar todo porque estaban los cuerpos de los curas en una mesada o camilla pero no se quien los llevó hasta ahí".
Posteriormente, declararon los testigos Raúl Luna, Secundina de Sanchez, Rosalinda Romero de Fernandez y María Honorinda Lopez que no aportaron mayores datos a la causa y para última hora se espera la testimonial de Arturo Pinto, ex chofer de Enrique Angelelli el día de su asesinato.
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