La ciudad se va tropicalizando, dicen los especialistas. Las plantas de invierno sufren menos y llegan fuertes al verano. Con las lluvias hay más floración y brotes.
Ramiro Barreiro
Estamos arribando al aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires". La azafata repite la leyenda que nadie escucha. Todos miran por la ventanilla del avión y, desde ahí, explotan los colores. El panorama porteño acusa torres engrupidas, tejas obedientes y pompones verdes y violetas que, como uvas, se ordenan en fila. Las calles de Buenos Aires tienen más follaje que nunca gracias al incremento de las lluvias y los especialistas dicen que el fenómeno también traerá un verano lleno de mariposas.
Hasta la fecha, 2012 tuvo 107 días de lluvia en los que cayó un total de 1387,5 milímetros. Incluso, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que el mes de agosto fue el segundo más lluvioso de la historia (el primero fue en 1922). En 2010, la ciudad tuvo sólo tres días menos de lluvia pero cayeron 300 milímetros menos y, en referencia al año pasado, el incremento en las precipitaciones es del 54 por ciento. Sin embargo, los especialistas aseguran que es muy temprano para hablar de cambio climático.
Gabriel Burgueño es licenciado en Planificación y Diseño del Paisaje. Explicó a Tiempo Argentino que "una cosa es el clima que caracteriza a la región y otra cosa es el tiempo; deberían pasar más de 20 años para establecer un cambio climático". De todas formas, el especialista aseguró que "Buenos Aires se va a seguir tropicalizando y pueden aparecer más ejemplares de especies como jacarandá, palos borrachos y otros árboles del norte".
Tan sólo un fugaz encuentro fue suficiente para que Pilar y Mbareté se enamoren. Son los protagonistas de la leyenda del jacarandá. Un fornido guaraní, duro como un tronco, y la hija de un caballero español con ojos azules como el mar. La tierna historia terminó con dos balas españolas en el cuerpo del indígena y la muerte de los amantes que se convirtieron en un enorme jacarandá, parecido al que inspiró a María Elena Walsh. Pero la cantautora habría estado en otra ciudad cuando compuso la canción, dado que en Buenos Aires se ven ejemplares que florecen con gamas de violetas, blancos y, en menor medida, rosáceas, pero nada de celestes.
Burgueño precisó que "hay una isla de calor en la ciudad que impide que haya temperaturas de uno o cero grados y eso hace que los tejidos no se mueran con la helada. Eso ya se ve." El fenómeno hace que las plantas de invierno no sufran las temperaturas y lleguen fuertes al verano. "Hay mayor floración, follaje más limpio, más brotación y más verde en general", sintetizó Burgueño.
Eduardo Haene, director de la Reserva Ecológica Costanera Sur, explicó que "se trata de una cuestión natural, hay un ciclo de mayor cantidad de lluvias y viene un momento favorable para el crecimiento con temperaturas más bajas". Haene admitió que 2012 fue un año a pleno crecimiento, que "se observa una floración espectacular de las de invierno y muy brotadas las de primavera" y que plantas que crecían débiles, como las del norte, "están creciendo mejor".
Además, dijo que "las plantas son el alimento de muchos insectos y, al aumentar el follaje, va a haber más mariposas porque las orugas comen hojas". Los románticos la tendrán más fácil.
Bajando por Callao con la bici, caminando por la avenida Caseros, cuando el sol pega de refilón o hasta besándose arriba de un mateo por los bosques de Palermo. Los árboles porteños se erigen impávidos, a no ser que el viento que trae la tormenta provoque una lluvia de pétalos multicolores. «
Variedad
Más nocturnas
En la Argentina existen alrededor de 1500 tipos de mariposas diurnas y unas 10 mil nocturnas.
Por un paisaje nativo
"Sería deseable que se incluyan otras especies nativas que hoy no están como ceibos, anacahuitas, palmeras pindó o chalchal". Gabriel Burgueño, paisajista, propone restaurar el paisaje natural y cree que la tropicalización de la ciudad es un excelente punto de partida. Para el especialista, las nativas son especies que "por un lado, ayudan a una búsqueda de identidad sobre cuál es nuestro paisaje típico. En segundo lugar, atraen aves silvestres y mariposas a la ciudad. Además, ahorra insumos e intervenciones a posteriori de plantarlas porque conocen el suelo, el clima y las condiciones y esto coadyuva a un espíritu de evitar agroquímicos y otras cuestiones que dañen el ambiente." Burgueño también imaginó la proliferación de parques con pastizales en los cuales "podrían convivir roedores nativos como el ratón de campo o cuis, en remplazo de la rata europea que son tan desagradables y generan problemas; lagartos overo que comen cosas naturales y no representan peligro o ranas, que hoy no pueden subsistir por la contaminación." Un área protegida también sería un ecosistema apto para algarrobos, espinillos y chañares, especies arbóreas nativas, que no existen en la ciudad.
El 2013 viene mojado
El 2013 puede llegar con agua. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que la última noche del año será "inestable, con probabilidades de precipitaciones, viento moderado del sector norte que posteriormente rotará al sur". Eso traerá una disminución de la temperatura.
En tanto habrá nubosidad variable en el noreste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires y probables lluvias para el sudeste y el noroeste bonaerense. Para las provincias del NOA y NEA se prevén tormentas aisladas mientras que en Cuyo y la mayor parte de la Patagonia se espera nubosidad variable. Podría llover en Catamarca, Chaco, centro y noreste de Córdoba, centro y norte de Santa Fe, Corrientes, Formosa, Misiones, Jujuy y La Rioja.
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