Por Adrián VenturaEl tres días, el Gobierno pudo recoger buenos frutos: un fallo de la Corte, el levantamiento del corte de Gualeguaychú y, si fuera posible, el buen humor social del 4 a 1 sobre Corea.
El corte del puente de Gualeguaychú. La asamblea de vecinos decidió levantar, por sesenta días, el corte de la ruta 136. La Presidenta podría afirmar que fue consecuencia de la estrategia oficial para presionar a los asambleístas con una querella criminal. Puede ser. Pero también es cierto que luego de transcurrido un mes y medio del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya y de la reunión de Cristina Kirchner con Mujica, ya no quedaba margen ni político ni social para mantener la interrupción de la ruta. Y también influyó la flexibilidad que mostró el presidente uruguayo para sugerir que se podría llegar a admitir un monitoreo dentro de la pastera.
La pelota entra al arco. Si el Bicentenario puso a la gente de buen humor social y el Gobierno intentó capitalizar esa situación, no cabe duda que el matrimonio también intentará obtener un rédito de los triunfos futbolísticos. Por ahora, todo marcha viento en popa. No está claro que el buen humor que pudo haber producido el Bicentenario o el que pueda producir el fútbol se traduzca en votos para el Gobierno. Lo que sí está claro es que mucho peor escenario político se podría derivar del mal humor.

Comentá la nota