Las operaciones de contabilidad creativa con derivados realizadas por Grecia con la ayuda de Goldman Sachs y otros bancos de inversión para falsear sus cuentas ante la UE han caído como un rayo en Bruselas.
El ministro griego de Economía, Yorgos Papaconstantinou, ya había dicho el lunes que Grecia no es el único país europeo al que había que acusar de tales prácticas, en un moderno uso del sabio "mal de muchos, consuelo de tontos".
Papaconstantinou repitió que dejaron de practicar tales argucias cuando Eurostat -la Oficina Europea de Estadísticas- las consideró ilegales.
La investigación podría no centrarse sólo en los países que engañaron. El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, dijo el martes tras la reunión de ministros de Finanzas de los 27 en la que dio de plazo hasta mañana viernes a Grecia para explicarse, que la investigación podría ampliarse e incluir a los bancos que ayudaron a Grecia y tal vez a otros países.
"Si se confirma que algunos bancos de inversión han estado envueltos en este tipo de ejercicios, veremos si han respetado las normas", añadió.
El Parlamento Europeo también pidió ya que se investigue el papel cada vez más complicado de la norteamericana Goldman Sachs en este escándalo.
Arlene McCarthy, vicepresidenta del comité parlamentario sobre asuntos económicos y monetarios, dijo que "si Goldman Sachs pactó con los antiguos gobiernos griegos para hacer que la deuda griega pareciera menor y así ganar plata a corto plazo, en realidad han empeorado las cosas".
McCarthy pidió al comisario Rehn que explique el papel de los bancos y qué medidas tomará "para impedir que los bancos ayuden a los gobiernos europeos a esconder sus deudas".
Comentá la nota