Tras la llegada de bajas temperaturas y ante el próximo arribo del invierno en los meses venideros, el Ministerio de Salud dio una serie de recomendaciones con la intención de prevenir ambas enfermedades que encabezan la lista de las afecciones más preocupantes si no son tratadas a tiempo por un profesional de la salud. Conózcalas.
Si bien no se trata de alarmar a la población, siempre es mejor prevenir que curar ya que ambas enfermedades encabezan la lista de las afecciones más preocupantes si no son tratadas a tiempo por un profesional de la salud.
Durante el año anterior crecieron en todo el país los casos de bronquiolitis y meningitis que se sumaron a los efectos que provocó la Gripe A.
Un dato para destacar es que las autoridades provinciales se muestran más preocupadas ante los casos de bronquiolitis y no tanto por los de meningitis.
Desde el Ministerio de Salud se explica qué deben saber los padres, cómo prevenir y cuándo consultar al médico.
"La mayoría de los casos de meningitis o inflamación de las meninges se dan por transmisión ‘aérea’ cuando uno habla o tose pero la exposición debe ser prolongada y cercana", destacan en la cartera sanitaria.
No existen signos claros para que los padres puedan identificar si su hijo padece meningitis. Esos síntomas los detecta el médico. Por eso es indispensable que ante cuadro de fiebre y escalofríos, los padres lleven de inmediato al niño a un especialista.
En el caso de niños un poco más grandes, a la fiebre se suman también intolerancia a la luz y dolor de cabeza.
Lo que los padres deben tener en cuenta es que los principales síntomas que podrían indicar que se está ante un caso de meningitis son: fiebre y escalofríos, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos, cuello rígido (meningismo), sensibilidad a la luz (fotofobia) y alteración del estado mental.
Pero también existen algunos síntomas que pueden aparecer asociados con esta enfermedad como la disminución del estado de conciencia, agitación, alimentación deficiente o irritabilidad. Estos signos aparecen especialmente en los niños.
Meningitis: diagnóstico, tratamiento y prevención
El diagnóstico precoz de la meningitis hace una gran diferencia porque permite evitar secuelas graves. Y el diagnóstico correcto y el tratamiento oportuno implican también considerar los factores de riesgo.
Generalmente, la meningitis es tratada con antibióticos a menos que se trate de una meningitis viral. No existe una única vacuna que pueda proteger contra todos los tipos de meningitis existentes. En este punto vale resaltar que la vacuna previene contra las meningitis y las neumonías ocasionadas por siete tipos de la bacteria neumococo. Sin embargo se conocen hasta 90 tipos diferentes de bacterias.
Cada vacuna protege para el tipo de cepa que fue elaborada. El meningococo B y el C por ejemplo, son las cepas que están circulando más en este momento. En Argentina, alrededor del 20% de los casos de meningitis bacteriana que se presentan son meningocócicas, y de éstos el 20% corresponde a meningococo C.
Ahora bien, el calendario de vacunación posee vacunas que protegen a los niños. Sin embargo, hay pacientes de alto riesgo que necesariamente deben recibir también esta vacuna. Estos pacientes de alto riesgo son los menores de dos años con cáncer, aquellos que padecen enfermedades pulmonares crónicas y que reciben oxígeno a domicilio, pacientes que presentan cardiopatías graves, VIH o implantes cocleares.
Por otra parte, hay que aclarar que el meningococo se transmite por las vías respiratorias, a través de saliva, de un estornudo o por la tos. Por eso es importante que ante los primeros síntomas se acuda al hospital y que los padres no automediquen a sus niños.
Bronquilitis: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Las infecciones respiratorias agudas son la principal causa de muerte infantil en la Argentina y en este escenario, la bronquiolitis aparece como la principal causa de muerte en bebés de entre un mes y un año.
La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria, generalmente causada por una infección viral que provoca la inflamación y obstrucción de los bronquiolos dificultando la respiración.
Se trata de una enfermedad que afecta a niños de hasta dos años y aunque desde el Gobierno se han tomado medidas precautorias ya desde el año pasado, el brote de este año -especialmente este invierno- vuelve a causar preocupación.
En su primera etapa, la bronquiolitis tiene los mismos síntomas que un resfrío: congestión, fiebre, tos y mucosidad. Pero varios otros son los síntomas a los que debe prestarse atención. Si la tos se agrava con el pasar de los días y empieza a aparecer sibilancia (sonido similar a un silbido al respirar), es este el primer síntoma que podría marcar un cuadro de bronquiolitis.
También puede presentarse aceleración de la frecuencia cardiaca y del ritmo respiratorio, síntomas de irritabilidad, aleteo nasal (abrir y cerrar las fosas nasales con frecuencia al respirar), falta de sueño o de apetito o fatiga. De presentarse alguno de estos síntomas es imprescindible consultar al médico sin demora.
Muchas veces una auscultación o radiografía de tórax alcanzan para realizar un diagnóstico. Ahora bien, los niños más propensos a padecer bronquiolitis son menores de dos años porque si el niño contagiado tiene más dos años, los bronquiolos son lo suficientemente grandes como para no obstruirse cuando se inflaman y además, las defensas a esta edad son más competentes.
El tratamiento para esta dolencia es básicamente sintomático, es decir, se tratarán los síntomas que presente el paciente.
Generalmente se intentará bajar la fiebre y se sugiere hacer nebulizaciones y hacer un seguimiento del cuadro muy de cerca.
En la evolución normal, la infección se cura en una semana si no existen complicaciones del cuadro. En algunos casos pueden ser necesarios medicamentos más fuertes como broncodilatadores pero no es lo más común.
Lo más importante para la prevención es la higiene de las manos. Si hay algún adulto que padece de infección en las vías respiratorias debe mantener la distancia con el niño y ante la aparición del primer síntoma deberá consultar de inmediato al médico.
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