Hasta ahora, sólo el primer ministro Gordon Brown creía que el fin de la recesión británica estaba a la vuelta de la esquina. "La recesión se acabó", es el optimista diagnóstico del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR, en inglés), uno de los más prestigiosos y respetados "think tank" británicos. Su análisis es que la economía británico tocó fondo en los primeros días de marzo y comenzó a crecer en abril y mayo modestamente.
El NIESR consideró que una de las principales razones para el despegue económico fue la masiva inyección de dinero decidida por el gobierno de Gordon Brown, más el recorte inédito de las tasas de interés por el Banco de Inglaterra.
Si el crecimiento se mantiene, Gran Bretaña sería uno de los primeros grandes países europeos en renacer de la crisis económica. Downing St., la residencia del primer ministro Brown, admitió que existen signos de recuperación pero que "no hay terreno para complacencia". "Estamos acumulando evidencias de que la recesión se acabó. La economía sigue creciendo más despacio que su potencial y el desempleo va a seguir aumentando. Pero lo cierto es que la economía no se está reduciendo", admitió Alan Clarke, un analista del banco BNP Paribas.
Otras cifras oficiales muestran que la producción de autos creció 0,2% y la industria farmacéutica un 5,5%. El precio de las casas aumentó un 2%.
Pero los empresarios e industriales son más que precavidos. Mientras los bancos no vuelvan a cumplir el rol para el que fueron fundados y la demanda no regrese, son pesimistas y creen que la economía tendrá un ritmo taquicárdico.
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