Ante el aumento de la demanda de esos alimentos, recuerdan las precauciones que deben tomarse para evitar intoxicaciones.
El pescado es un alimento de excelente calidad nutricional porque proporciona proteínas de alto valor biológico, es decir aquellas que tienen los aminoácidos que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo.
El pescado fresco debe presentar: un ligero olor a pescado, pero nunca olor a amoníaco; los ojos siempre brillantes, no hundidos. La opacidad o el hundimiento son signos de deterioro; las agallas rojas, las escamas adheridas al cuerpo y su carne firme. No debe ceder ante la presión del dedo; pigmentación viva y brillante; la columna vertebral firmemente adherida a los músculos; si se la intentara separar de ellos, debería romperse: la sangre roja y brillante: si el pescado no está fresco, el color se vuelve marrón pardo.
Una vez comprados, los pescados y mariscos deben transportarse directamente al domicilio y refrigerarlos inmediatamente para evitar que se corte la cadena de frío.
Al momento de la conservación del pescado es recomendable: mantenerlo no más de 1 ó 2 días en la parte más fría de la heladera y hasta 3 meses en el freezer; no descongelar y volver a congelar los pescados y mariscos; al descongelarlos, no hacerlo a temperatura ambiente; una vez preparados, consumirlos lo antes posible; consumir los pescados bien cocidos.

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