Lo explicó a este diario la doctora Silvia Mestelan, directora del Laboratorio de Suelos que funciona en el campus universitario de Azul. Destacó que el "el laboratorio está arraigado en la zona".
EL DATO:
En el Laboratorio de Suelos de la Facultad de Agronomía no se analiza la contaminación del suelo porque no cuentan con la tecnología para hacerlo.
"Estamos esperando que se habilite un nuevo equipo de primer nivel que recibió el Instituto de Hidrología de Llanuras que permite medir con mucha precisión todo lo que es contaminación por metales pesados", informó.
Silvia Mestelan es doctora en Ciencias del Suelo y directora del Laboratorio de Suelos de la Facultad de Agronomía. JOSE BERGER
En la Facultad de Agronomía funciona el Laboratorio de Suelos que es dirigido por Silvia Mestelan, doctora en Ciencias del Suelo, y su equipo de trabajo está conformado por Amalia Almirón, licenciada en Bioquímica y Química, quien se ocupa de la rutina y atención al cliente; la asistente Valeria Narvaja que se ocupa de estas mismas tareas, y Lucrecia Lucero, tesista del Profesorado de Biología.
"Trabajo básicamente con lo que es atención al cliente, supervisión de rutinas, control de calidad de datos y desarrollo de protocolos nuevos porque a veces la gente pide algo que no está en el menú habitual del laboratorio y vemos a manera de solucionarles el problema. Esto es el servicio a terceros que brindamos, principalmente a productores agropecuarios que necesitan evaluar la calidad del suelo y saber cuánto fertilizante tendrían que agregar".
Lo indicó Mestelan durante la visita que este medio realizó al laboratorio que se encuentra en el campus universitario de Azul.
Al describir la función que cumplen, indicó que ante el avance de la agricultura en el Partido de Azul "nosotros nos ocupamos de analizar el PH del suelo. Es decir, si es alcalino o no lo es, o si tiene problemas de salinidad".
Entonces, explicó que "la gente necesita saber antes de sembrar cebada, trigo o soja si es suelo es apto o no".
Mencionó que el planteo clásico de quienes solicitan análisis pasa por conocer cuánto fósforo o nitrógeno es necesario agregar al suelo.
En tanto, la doctora aseguró que "el laboratorio está arraigado en la zona", mencionando que "no sólo recibimos muestras de productores de Azul, sino también de Rauch, Ayacucho, Las Flores, Saladillo, General Alvear, y algunas de Olavarría".
En tal sentido, la profesional evaluó que "en general el productor viene cuando está comprometido su bolsillo, es decir, tiene un problema concreto con la calidad del suelo para determinada producción".
A propósito de esto, contó que "es común que nos consulten para la compra de campos. A veces nos sorprendemos porque a pesar de que están en una zona ganadera donde son comunes los suelos de mala calidad, ocurre lo contrario".
Otro dato importante que manifestó Mestelan en el diálogo que mantuvo con este medio es que con los años se van viendo tendencias distintas.
"Hace años atrás la gente se desesperaba por el análisis de nitrato para saber cuánto nitrógeno había que agregar para el maíz. En 2008 hubo un aumento importante del precio del fertilizante fosfatado y entonces todo el mundo pedía fósforo. El año pasado hubo un fenómeno que fue que algún pool de siembra se retiró de la zona y los dueños de los campos recuperaron los lotes para producir luego de varios años de arrendamiento y los evaluaron", dijo.
Respecto del trabajo que realizan en este laboratorio, Mestelan expresó que "siempre existen dos grandes temores: que el dato no sea de calidad y que ocurra algún error en lo que es la trazabilidad de la muestra".
Por este motivo se siguen estrictamente los protocolos para el análisis de las muestras que les llegan para su evaluación.
Vinculación con municipios
Mestelan señaló que desde el Laboratorio de Suelos de la Facultad de Agronomía han desarrollado vinculación con otros municipios.
"Con la parte orgánica de los residuos domiciliarios se puede obtener un producto que sirve para la producción de plantas ornamentales y de huerta. Entonces trabajamos durante dos años con microbiología agrícola y monitoreamos cómo se desarrollaba este proceso de compostado en la ciudad de Tapalqué", contó como ejemplo de la tarea que los vincula con un municipio vecino.
Además, la directora del laboratorio informó a este diario que están intentando establecer un vínculo similar con el municipio de Azul, a través del área de Medio Ambiente, para ver si existe la posibilidad de generar un compuesto de residuos orgánicos domiciliarios.
Trabajos de investigación
Por otra parte, Mestelan apuntó que en el laboratorio se realizan trabajos de investigación.
"En mi caso participo de trabajos ene sistemas de producción animal donde lo que se estudia es la interacción en este caso de la vaca con el suelo. Se analizan una serie de variables y se ve si el animal es negativo o no dentro del sistema. La evaluación es muy interesante porque uno creía que teóricamente la vaca iba a generar una serie de problemas que hemos visto que no existen. Así se pueden sostener esos sistemas sin producción de pasturas con más facilidad de lo que uno creía", especificó la doctora.
Advirtió que esta situación se da por el tipo de suelos que hay en esta región, ya que "si uno quisiera hacer el mismo tipo de sistemas en una región semiárida o con menos materia orgánica estaríamos en problemas".
A su vez, informó que se encuentra abierta investigación con la misma metodología, pero con un sistema de producción animal más agresivo, es decir, con más vacas por unidad de superficie.
"Si con un sistema anduvimos bien, hay que ver si con el nuevo sistema puede haber problemas o no. En este laboratorio se procesan las muestras y salgo al campo cada tanto para evaluar lo que está pasando. Trabajo con mis colegas de producción animal", comentó Silvia Mestelan por último luego de describir la función que cumple el Laboratorio de Suelos que depende de la Facultad de Agronomía.
EL LABORATORIO NO REALIZA EL MUESTREO
Silvia Mestelan se refirió además al modo que tienen para tomar las muestras en un lote.
"La cantidad de muestras depende de cuántos ambientes se puedan definir en un lote dependiendo de si hay lomas, o bajos, etc. Se toma una muestra compuesta de los diferentes ambientes que se definen con anterioridad", precisó.
La muestra compuesta consiste es tomar pequeñas cantidades de suelo al azar que son tomadas con una máquina, ya que rara vez el muestreo es tomado con palas.
"Se baja una herramienta de muestreo y se van tomando pequeñas porciones de suelo de una loma o de un bajo. Y con esa muestra compuesta que está armada de pequeñas submuestras viene acá y se les realiza el correspondiente análisis", detalló.
Aclaró luego que "nosotros no realizamos muestreo y eso es algo que en algunas oportunidades nos juega en contra porque hay muchísimos clientes que no quieren hacerlo. No lo hacemos porque no contamos con el personal y por eso ese trabajo lo derivamos a los estudiantes avanzados de Agronomía que se ofrecen".
ANALISIS DE PELADALES
Lucrecia Lucero (a la izquierda de la foto junto a la licenciada Amalia Almirón), es tesista del Profesorado de Biología y se encuentra trabajando en peladales.
"Son manchas del suelo donde hay mucha alcalinidad y a veces también salinidad", explicó la directora del Laboratorio de Suelos al tiempo que dijo que esto se relaciona con que "hay un intento muy fuerte de los productores de la zona ganadera por volverlos productivos".
Al respecto, agregó que "primero estamos estudian
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