Hernán de GoñiTener como principal mercado de exportación de nuestras manufacturas industriales a un país que está entre las diez principales potencias económicas mundiales es una gran ventaja comparativa. La Argentina tiene, en ese sentido, muchas formas de aprovechar el efecto succión de su vecino. Pero uno de los costos de este contexto es que Brasil, más sensible a los flujos comerciales y financieros internacionales, frenará más rápido si crece la desaceleración global, o peor aún, de recesión.
Brasil no tiene esa ventaja y sus decisiones más recientes de política económica muestran que hará lo necesario para proteger a sus empresas. Y si le queda margen, se ocupará del Mercosur. Unasur ni siquiera es su problema.
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