Enviados de esos tres países emergentes se reunirán con un representante de Assad en Damasco este miércoles. Buscarán que el gobernante llame al diálogo y respete los derechos humanos
El representante del país sudamericano es el subsecretario para África y Oriente Medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Paulo Cordeiro, quien ya se encuentra en Damasco a la espera de sus compañeros. No se informó aún quién será la persona destinada para el encuentro por parte de Siria.
"Vamos a mantener un diálogo franco y firme. No es aceptable usar la violencia desproporcionada contra manifestantes desarmados. Queremos también incentivar a Assad a continuar con el diálogo que prometió", explicó Cordeiro al diario O Estado de Sao Paulo.
Destacó que "no hay una sintonía entre las reformas (que el presidente) prometió y la violencia en las calles" y advirtió que "el gobierno dice que son fuerzas irregulares armadas, pero tanques en las ciudades y disparos indiscriminados son algo inaceptable".
El Consejo de Seguridad de la ONU emitió, la semana pasada, una declaración que "condena las violaciones generalizadas de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra los civiles por parte de las autoridades sirias". India, que ocupa la presidencia del órgano de manera temporal, y Brasil manifestaron en ese entonces una postura firme ante la violencia, pero menos tajante que la condena que pretendían los países europeos y los Estados Unidos. Ambos países, al igual que Sudáfrica, son aliados de Rusia y China en el grupo de los BRICS, que hasta ahora han intentado no involucrarse en el conflicto sirio.
En esta ocasión, la misión diplomática brasileña llevará al régimen sirio los reclamos de la comunidad internacional, a diferencia de lo que sucediera con la mediación encarada por el gobierno de Lula da Silva ante Irán, por su controvertido programa nuclear. En ese entonces, los contactos del gigante sudamericano con el régimen de Ahmadinejad fueron repudiados por las grandes potencias.
El régimen de Assad está cada vez más aislado después de que varios países árabes, entre ellos Arabia Saudita, y Al Azhar, la más alta institución del Islam sunita, se sumaran a las protestas contra la represión del régimen. Este lunes, el gobierno egipcio mostró una actitud similar al afirmar que "sigue con suma inquietud el peligroso deterioro de la situación en Siria" y pidió un alto a la violencia.
El régimen ha usado la fuerza bruta para aplastar las manifestaciones, que comenzaron a mediados de marzo. La represión ha provocando la muerte de más de 2 mil personas, la mayoría civiles, según varias ONG de Derechos Humanos.


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