El gobierno subió de 5,38% a 6% el impuesto sobre el ingreso al país de dinero procedente de préstamos de las empresas en el exterior Apunta a desalentar la entrada de dólares
El gobierno busca frenar la valorización que ha registrado el real en los últimos dos años para proteger a los fabricantes y al empleo de una avalancha de importaciones baratas.
La medida publicada ayer en el Diario Oficial sube de 5,58% a 6% el impuesto sobre el ingreso al país de recursos provenientes de préstamos y lanzamientos de títulos de empresas en el exterior.
La restricción, que rige a partir de ayer, será cobrada sobre los préstamos con plazo a vencimiento de menos de un año. Los créditos a más de 360 días seguirán exentos.
Al explicar la medida, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, afirmó que la misma no se propone perjudicar a las empresas que realizan préstamos a largo plazo para financiar sus inversiones, sino a las que toman créditos a corto plazo para hacer compras especulativas de bonos brasileños y beneficiarse de los altos intereses que paga el país.
No queremos perjudicar la producción ni las empresas que captan en el exterior. Las empresas podrán seguir lanzando títulos a mediano y largo plazo para financiarse sin pagar impuesto, agregó.
El ministro descartó, no obstante, adoptar controles sobre la inversión externa directa.
La inversión extranjera directa es saludable para el país y no pensamos adoptar medidas en esta área. La inversión directa no será moderada porque es buena, pero podemos moderar los demás ingresos (de divisas) para reducir las presiones sobre el cambio en 2011, afirmó.
Mantega dijo que, como los bancos toman recursos en el exterior y los prestan con intereses más elevados dentro de Brasil, terminan presionando la demanda y, en consecuencia, la inflación, algo que, sugirió, entra en contradicción con la política oficial de restringir el crédito para frenar el aumento de precios.
La medida debería ayudar a moderar la entrada de flujos extranjeros, pero sólo marginalmente, dijo la estratega cambiaria Marjorie Hernández, de HSBC Holdings.
La mayor parte de la entrada de dólares en forma de inversión extranjera directa y la emisión de deuda a largo plazo en el exterior no se ven afectadas. En otras palabras, aún hay un exceso de entrada de dólares, advirtió.
Los mercados de crédito podrían sentir el impacto porque muchas industrias, como bancos de mediano tamaño y productores de materias primas, tienden a financiar sus operaciones con préstamos y bonos denominados en dólares.
Especulacuión
Tasas de interés en niveles históricamente bajos en el mundo desarrollado están provocando la venta global de bonos por parte de compañías brasileñas que necesitan el dinero para expandir y refinanciar la deuda pronta a vencer.
Los bancos y compañías brasileñas han recaudado u$s 12.000 millones a partir de ventas de deuda este año, según datos de Thomson Reuters.
La inversión extranjera en bonos y acciones está entrando en Brasil a su mayor ritmo desde al menos el 2007, impulsada por los altos retornos del país que, ajustados por inflación, son de los más altos entre las 20 grandes economías del mundo.
La decisión tiene lugar luego del anuncio el viernes en la noche de otra medida que apunta a reducir el gasto de brasileños en el exterior a través de compras con sus tarjetas de crédito.
En los últimos meses, el gobierno también ha elevado en reiteradas oportunidades los impuestos sobre inversiones extranjeras en activos brasileños.
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