Brasil y EE. UU.: firme apoyo a la libertad de prensa en la región

Brasil y EE. UU.: firme apoyo a la libertad de prensa en la región
Destacaron su importancia como factor de la democracia. Fue al finalizar la visita que Joe Biden, el vicepresidente estadounidense, realizó a ese país. Buscan aumentar por cinco el comercio bilateral.

El vicepresidente de EE.UU. Joe Biden refrendó ayer el papel estratégico que la Casa Blanca le asigna a la relación con Brasil en la región. Fue luego de una larga reunión con la presidenta Dilma Rousseff, por la mañana, y de un encuentro con su contraparte brasileño Michel Temer. En una declaración final, en el Palacio de Itamaraty, ambos subrayaron el papel clave de la democracia como “condición para el desarrollo social, y la importancia de la libertad de prensa como factor democrático”. Temer insistió junto a Biden que el gobierno de Rousseff respeta “la libertad de información y en particular la libertad de prensa” que definió como “consustancial a la democracia”.

El norteamericano remarcó al respecto que “es posible tener democracia y desarrollo, de los cuales todos se benefician” y exaltó “la calidad ejemplar de la democracia brasileña”. Biden cerró una visita de 2 días que marcó “una nueva etapa”, en el vínculo binacional.

Agregó luego que “Brasil no es un país emergente. Brasil ya emergió y demostró que no hay que escoger entre democracia y desarrollo”.

Y señaló que este país “no sólo es sólo un actor importante en el escenario mundial sino, también, un actor responsable ”. Pero los tres días de gira, primero en Río de Janeiro y luego en Brasilia, sirvieron para algo más que para abundar en elogios. También le permitieron mostrar cuáles son los objetivos de la Casa Blanca en la refundación de las relaciones con los brasileños. De sus propias palabras surge claramente que la prioridad den Washington es expandir el comercio bilateral.

Luego, la explotación de los yacimientos petroleros de la llamada capa pre-sal del lecho marino brasileño, donde hay reservas que podrían catapultar a los brasileños como exportadores de crudo y proveedores del mercado norteamericano.

Biden dejó claro que en Washington no ven relación entre el tamaño de la economía brasileña y el volumen del intercambio: el PIB de Brasil es de 2,3 billones de dólares (millón de millón) y el comercio con EE.UU. llega apenas a los 60.000 millones de dólares anuales. Más aún si se piensa que la suma de la balanza norteamericanas con México está cerca de los 500.000 millones anuales, en tanto la economía mexicana es la mitad de la brasileña. Bien es cierto que el flujo de mercancías se ve favorecido en ese acaso por el acuerdo de libre comercio Nafta. Por eso, Biden enfatizó: “No hay razón para que la mayor economía del mundo (EE.UU.) y la séptima (Brasil) no puedan multiplicar por cinco el comercio bilateral”. Pero eso requiere “eliminar barreras y profundizar la seguridad de las inversiones”, algo que EE.UU. colocó “en la agenda bilateral”.

El vicepresidente estadounidense fue explícito al describir el interés de su país por convencer a Rousseff de las ventajas de una sociedad más íntima entre ellos. “El presidente Obama quería enviar una señal de la importancia que Brasil tiene para EE.UU.” dijo, al comentar el convite oficializado ante la presidenta para una visita de Estado en octubre próximo.

“Es la primera invitación que se realiza en nuestra segunda etapa” de gobierno, agregó. Recordó también que “nunca antes en la historia de este país estuvieron aquí tantos representantes del gobierno norteamericano”, lo que prueba que “2013 debe marcar el comienzo de una nueva era en las relaciones norteamericano-brasileñas”. Acerca de su entrevista con Dilma, hizo otro comentario: “Ahora entiendo por qué Obama la ve (a Dilma) como una gran socia”.

Evaluó sobre la combinación de desarrollo y democracia que “es la magia de lo que la presidenta está haciendo en este momento y la razón de la influencia que ella puede tener en este momento en otros lados”.

Temer defendió la estrategia brasileña en las relaciones internacionales. “Muchas veces se dice que nosotros hemos privilegiado a África, América del Sur y a los países árabes. Esto es cierto, pero no por eso nos hemos distanciado de EE.UU.”. Defendió las “absolutas coincidencias” entre los dos países en asuntos mundiales como “la situación en Siria y el conflicto palestino-israelí”.

El vicepresidente Temer verbalizó una de las aspiraciones brasileñas: que el gobierno de Estados Unidos apoye el ingreso de Brasil como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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