El botón antipánico funciona a pleno, pero sólo en la Capital

El botón antipánico funciona a pleno, pero sólo en la Capital
Violencia de Género. Se presentó formalmente cómo funciona el mecanismo de alerta. El interior provincial deberá esperar.

Apretar un botón que no por casualidad tiene grabada la inscripción SOS. Algo tan sencillo y, al mismo, tiempo vital. Al instante, el aparatito, que se asemeja a un teléfono celular de los de hace no tanto tiempo –sin pantallas extra large–, acciona una señal de alerta en las computadoras de los tres agentes policiales que durante 24 horas se encargan de receptar las llamadas de socorro.

Un segundo demora en entrar el mensaje. El botón antipánico es pequeño, pero efectivo. En el momento que ingresa el alerta al centro de la Policía, en una pantalla se visualiza la ubicación de la víctima y los agentes más cercanos acuden en su ayuda.

Todo sucede muy rápido. El mecanismo (estrenado el pasado 8 de marzo, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer) parece estar bastante aceitado. En los 17 días que lleva operativo, se detuvo a dos agresores, quienes quedaron a disposición de las Fiscalías de Violencia Familiar de la Justicia Provincial. Son estas Fiscalías las que determinan en qué casos se les entregará el botón a las víctimas.

Por el momento, se entregaron cerca de 300 sistemas a víctimas de alto riesgo y casos de suprema gravedad de personas que padecen de agresiones en el ámbito doméstico. La mayoría son mujeres, quienes sufren de violencia familiar y de género. Pero también se reveló ayer, durante la presentación formal ante al prensa, que un par de botones se dieron a hombres. El ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini, lo confirmó.

El botón antipánico fue presentado y está funcionado: el último fin de semana se registraron cuatro alertas.

No todas lo tienen. “Cuidado agresores, que todas lo tienen”, sentenció, con especial entusiasmo, el comisario mayor Claudio Vignetta, encargado del operativo dependiente de la Dirección de Violencia Familiar del Ministerio de Desarrollo Social.

El comisario no quiso hablar de números en relación a los aparatos entregados (se estima que los primeros 300 ya estarían funcionando en capital y el Gran Córdoba), pero de esa manera se expresó.

Sin embargo, en el interior provincial todavía no llegó ni un solo botón. Se prevé que recién en el segundo semestre de 2013 la Provincia adquiera 600 botones más para continuar con la distribución a víctimas del interior provincial.

Éste es escenario de las mayoría de los casos de violencia de género y familiar: de los ocho femicidios ocurridos en 2013, seis sucedieron en localidades alejadas de grandes centros urbanos.

Si bien el botón es una medida preventiva, en el interior se requieren de otros procedimientos complementarios para detener la violencia de género.

Ellos. No todos los botones se entregaron a mujeres. “Un par fueron ordenados a hombres”, dijo Passerini.

Daniel Passerini -Ministro de Desarrollo Social- Empezamos en capital por una cuestión operativa. En junio o julio lo implementaremos en el interior. Ya están encargados 600 equipos más porque hemos tenido una buena respuesta en esta primera etapa.

El interior de Córdoba, tan cerca y tan lejos. Córdoba es una provincia en la que las distancias entre localidades son enormes en materia de asistencia a víctimas de violencia familiar y de género.

Allí, cerca en materia de kilómetros y lejos, lejísimos, en tema asistencial, pasan los más crueles y repentinos casos.

Las causas, varias: complicidad policial, falta de capacitación del personal encargado de tomar denuncias y asistir a las víctimas, centralización de las oficinas vinculadas a la problemática, sometimiento y dependencia económica de las mujeres, entre otros.

De los seis femicidios de este año, cinco no registraban denuncias previas. Sin saber lo que pasa, es imposible cambiar lo que pasa.

El ministro Daniel Passerini dijo a Día a Día que quieren extender el alcance de las Unidades de Desarrollo Regional (UDER) y ampliar la cantidad para estar más cerca de las víctimas en el interior.

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