SÁENZ PEÑA (Agencia) - De manera contundente, el director de Bosques de la provincia, Miguel Ángel López, aseguró que uno de los factores por el cual hay crisis en el stock de madera en la provincia es porque “ya no hay la facilidad de las guías truchas, que venían en su mayoría de establecimientos forestales fantasma”.
Cuando la actual gestión de la Dirección de Bosques intervino, “se terminó la posibilidad de seguir sacando madera de estos campos fiscales, con la emisión de esas guías, teniendo en cuenta además las prohibiciones interpuestas por el Instituto de Colonización, que prohíbe a los dueños de las adjudicaciones en venta vender sus montes a los obrajeros, como se hizo siempre”, explicó el funcionario.
Esta traba administrativa interpuesta por Colonización, más la permanente amenaza de desadjudicar los campos fiscales si se vendía la masa boscosa, sumadas a la falta de trabajo en el territorio respecto de los ocupantes de los campos, algunos con varias generaciones viviendo en ellos, produjo un colapso en la provisión de madera, especialmente para uso tánico, indicó.
El faltante de madera para el uso tánico se vio agravado además debido a que los precios de fábrica no eran rentables, la dificultad para sacar de campos fiscales, las exigencias laborales, los controles en ruta contra las guías truchas, que han hecho que las tanineras hayan consumido su stock y se encuentren sin madera.
Alternativa no usada
Otro tema que hubiese servido para paliar dicha situación hubiese sido la posibilidad concreta de incorporar los desmontes, hoy autorizados por la Ley 26331 (Ley de Ordenamiento Territorial), cumplida en tiempo y forma por esta provincia, pero aparecieron innumerables obstáculos, no solo en campos fiscales, cuya regularización es competencia del Instituto de Colonización, sino también, y especialmente, sobre campos privados, dificultando y demorando también este proceso, innecesariamente.
El sector del carbón
Por otro lado, los sectores carboneros, ante la oportunidad de los desmontes, rápidamente legalizaron sus procesos y aprovechando los buenos precios existentes compitieron por la madera, poniendo un piso al precio del quebracho blanco y colorado, ya que las opciones eran o pagar en el campo 300 pesos la tonelada o hacer carbón, y ante ello, la demanda se resistió a pagar ese precio, e influyó también en el desabastecimiento.
La Dirección de Bosques en un amplio debate con todo el sector forestal propuso la firma de un decreto que permitiría dar permisos controlados, en tierras fiscales, aumentando la oferta de madera en el mercado. Esta solución fue consensuada con todos los sectores forestales, y actualmente ese decreto se encuentra varado y en conflicto con Colonización, puesto que se niegan a firmarlo, no por un problema de fondo, ya que todo es razonable y legal, sino que no están dispuestos a resignar protagonismo alguno, siendo un obstáculo para el desempeño del sector forestal, y todos quienes ponen su voluntad para que los problemas reales de los actores del sector sean definitivamente solucionados.
Además de esto que se refiere al sector forestal en general, existe otro problema especial respecto del algarrobo, ya que “por políticas realizadas durante años --consistentes en no controlar el manejo de guías truchas, ni la tala ilegal de los campos (verdaderas talas rasas)-- la existencia de madera es mínima, generando un proceso de degradación muy intenso durante años, en los que la Dirección de Bosques solo miraba los desmontes ilegales, permitiendo la tala ilegal sin ningún tipo de procedimientos o controles sobre este sector forestal, y esto nos ha llevado a tener muchísimos montes que constituyen verdaderos cascarones, porque en su interior están vacíos de madera”.
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