El análisis le dio 3,53 gramos de alcohol en sangre. No opuso resistencia ni se enojó.
Un hombre de 30 años rompió el récord de alcoholemia al registrar 3,53 gramos de alcohol en sangre, siete veces más de lo permitido, en un control realizado el fin de semana.
Según se informó, de los 25 vehículos secuestrados -entre autos y motos- durante los controles del fin de semana, 18 fueron por dar alcoholemia positiva en el alcohotest.
El director de Tránsito, Juan Pinotti, relató que el hombre manejaba un Fiat Uno e iba con acompañante cuando se lo detuvo en el marco de un operativo de tránsito, donde no solo se les realiza un control de la documentación al día sino también el test de alcohol en sangre.
“Venía manejando normalmente, a simple vista no notaron nada extraño, hasta el momento en que se le solicitó información y empezó a hablar con dificultad. No se rehusó ni se violentó. Se le hizo el alcohotest y dio 3,53, asumió que había bebido y se le secuestró el vehículo”, relató Pinotti.
Sin opción
El funcionario comentó que en esos casos no se dan alternativas, directamente se les secuestra el vehículo.
En algún momento se les dio la posibilidad de que continuase manejado el acompañante, siempre y cuando estuviera en estado de sobriedad, pero eso facilitaba que a las pocas cuadras, cuando salían de la mirada del inspector, cambiaran nuevamente sus puestos.
“El fin es que al ser una medida cautelar precisamente prevenga un daño mayor. Si el conductor está alcoholizado no tiene ni los reflejos ni la concentración necesaria”, agregó Pinotti, al tiempo que sostuvo que la alternativa de que conduzca el acompañante no está reglamentada y por lo tanto no está en la obligación del inspector de ofrecerla.
Ruidosos
En tanto que unas 4 motos fueron secuestradas por alterar el caño de escape para emitir más ruido. “Hemos recibido muchas quejas de los vecinos por el ruido molesto que ocasionan estas motos, sobre todo en la Avenida Olascoaga, por donde circulan hasta el río”, añadió.
El resto de los vehículos secuestrados entre la madrugada del viernes y el sábado se debió a la falta de documentación, ya sea por circular sin seguro contra terceros o con la licencia de conducir vencida.
El funcionario sostuvo que no todos reaccionan de igual manera ante al consumo de alcohol, porque algunas personas con menos cantidad cuentan con menos reflejos, por eso “es necesario contar con la ordenanza de tolerancia cero”.
Índices altos
Los controles de alcoholemia los realizan inspectores municipales todos los fines de semana en lugares aleatorios de la capital neuquina.
Pese a que las multas previstas son muy elevadas (sumado el acarreo), y las campañas que se realizan advirtiendo los riesgos de manejar en estado de ebriedad llama la atención la cantidad de gente que sigue manejando sus vehículos después de tomar alcohol.
La mujer que no podía soplar
Uno de los casos de alcoholemia más resonante fue el protagonizado por una mujer que dado su estado de ebriedad resultó imposible realizarle el test de alcoholemia. Desde el municipio indicaron que, al ser detenida por los inspectores, “ni siquiera podía soplar la pipeta para hacer el control de alcoholemia”.
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