Boqueteros audaces: Hallan un túnel para robar un banco pegado a una comisaría

Boqueteros audaces: Hallan un túnel para robar un banco pegado a una comisaría
Alquilaron un local y montaron un vivero. Desde el jardín cavaron 8 metros hasta la bóveda de la Sucursal, ubicada junto a la seccional 1° de Monte Grande. No llegaron a dar el golpe: hay 2 detenidos.

La Policía ya tenía el dato de que estaban “ablandando” un banco para asaltar, según le dijo ayer una alta fuente del caso a Clarín. Pero entre las opciones que se evaluaron nadie se animó a pensar que el golpe que se estaba preparando fuera en la misma manzana en la que están ubicadas la comisaría 1° de Monte Grande y una sede de la Municipalidad de Esteban Echeverría. Sin embargo, así era: el objetivo de los boqueteros era una sucursal del Santander Río en pleno centro comercial de Monte Grande.

Los ladrones llegaron a centímetros de la bóveda: rompieron la primera malla de hierro. La alarma antisísmica del banco sonó hace un mes pero entonces no se descubrió nada.

El intento de robo recién quedó al descubierto el viernes, luego de que la Policía detuviera al dueño de un local que la banda había alquilado en octubre para montar un vivero. En realidad, el lugar se usó para hacer un túnel de casi ocho metros de largo por el que los ladrones lograron meterse por debajo del banco –cuyo fondo da al jardín del negocio– y llegar hasta el área en el que está el tesoro, aunque no alcanzaron a meterse.

El propio jefe de la Policía Bonaerense, Hugo Matzkin, especuló ayer con la posibilidad de que el golpe estaba planificado para ser ejecutado este fin de semana. “Yo estoy convencido de que el lunes –por mañana– teníamos una sorpresa acá ”, dijo el jefe policial.

Según detallaron a Clarín fuentes del caso, el viernes alrededor de las cinco de la tarde el propietario del local fue detenido cuando entraba al vivero junto a un albañil, que también quedó arrestado.

El hombre, según contó ayer un vecino a Clarín, es dueño de una conocida fábrica de pastas en esa localidad y de cuatro locales comerciales ubicados en la calle Cardeza, a la vuelta del banco y de la comisaría. “Ese lugar pertenecía a la familia de su esposa, una familia tradicional en Monte Grande. Era la casa en la que vivía la mujer cuando era chica. El esposo compró la parte a sus cuñados y construyó estos locales hace unos 15 años.

Es poco creíble que él tuviera algo que ver con el robo ”, sostuvo.

De todas maneras, la Policía entiende que hay cosas que le van a ser difíciles de explicar al dueño. “Nos cuesta creer que no supiera nada de lo que estaba haciéndose en su local”, dijo un investigador.

Uno de esos cuatro locales había sido alquilado en octubre a una persona con identidad falsificada, según los documentos. El vivero sirvió como escenario para cavar el túnel que pasó debajo de la medianera, atravesó un patio interno del banco y llegó hasta el tesoro.

La Policía aseguró ayer que venían haciendo una vigilancia del local y que hacía ya unos días que no se veían movimientos. De todas maneras, los videos de las cámaras de seguridad del municipio mostraron que el mismo viernes a la mañana la banda logró sacar del lugar al menos dos volquetes con tierra en un camión. Los investigadores creen que trabajaron no menos de seis ladrones, que alguno ya había intervenido en robos anteriores similares y que hubo mucha inversión en herramientas:se incautaron desde soldadoras y medidores de oxígeno hasta taladros neumáticos.

El fiscal Diego Benedetto ordenó allanar la casa del dueño del local. “Allí se secuestró documentación”, resumió un vocero.

La banda había tapiado con maderas la puerta trasera del local que lleva al jardín, para que no pudiera verse desde el exterior lo que estaban haciendo. En el parque, habían montado una estructura con postes de madera, mediasombras y plantas de plástico que cubrían todo, para no ser vistos. Allí fueron acumulando la tierra que iban sacando del túnel.

A la altura de la medianera, ya en el límite con el Santander Río, montaron una segunda estructura pero más chica, sobre la boca del túnel. Hicieron un pozo de casi dos metros de profundidad y desde allí cavaron en dirección al banco. Adentro pusieron tabiques para no sufrir un desmoronamiento.

El techo del túnel es tan bajo que sólo se entra a rastras. Al final, 7,80 metros más adelante, cavaron hacia arriba para llegar hasta el tesoro y romper el piso. “Allí hay lugar como para puedan entrar dos personas paradas”, dijo un vocero.

El dueño del local iba a ser indagado al cierre de esta edición. Anoche comenzaban a entrecruzar sus últimas llamadas telefónicas y a pedirle explicaciones por los 20.854 pesos que hallaron en el baúl de su auto, ante la sospecha de que estaban destinados a solventar los gastos del golpe. Los investigadores también esperan una pericia sobre los sensores antisísmicos del banco. Y buscan explicarse por qué en la comisaría no oyeron nada.

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