Desde el Colegio de Técnicos afirman que en los inmuebles para alquilar se privilegia la ganancia, algo que no ocurre con los departamentos para vender. Desde el Colegio de Arquitectos reclaman mayores recursos. Dicen que la responsabilidad es compartida por el Municipio y los profesionales en partes iguales. Se afirma que el 40% por ciento de las obras escapa a las inspecciones municipales
Según declaraciones de distintos actores locales relacionados con la esfera de la construcción, se confirma la existencia de obras con diverso grado de informalidad: en algunos casos se trabaja sin colocar los carteles indicativos de la dirección de la obra; en ciertos casos, las labores transcurren sin que existan indicios observables desde el exterior de esa actividad; y en otros, los más comunes, las tareas se realizan desprovistas de las condiciones mínimas de seguridad.
Tanto desde el Colegio de Maestros Mayores de Obras (CMMO) como desde el de Arquitectos hay coincidencia en que es responsabilidad del Municipio poner su ojo sobre algunos aspectos técnicos relacionados con la legalidad de un 40 por ciento de las obras que se están haciendo en Olavarría. En cambio, es obligación de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) y del Ministerio de Trabajo cubrir la parte laboral y de seguridad.
Se alude en general a la imposibilidad del Municipio de mejorar su capacidad de lograr mayor cobertura hasta tanto no se dispongan medios para revitalizar al Departamento de Obras Particulares, que cuenta con "un vehículo y dos inspectores para fiscalizar a toda la ciudad". También se resalta la posible decisión de favorecer el circuito impulsado por este sector de la economía sobre las limitaciones impuestas por los controles.
Se cita una virtual falta de decisión política para dotar a esa área de mayores recursos a partir de la función que cumple. Pero existen en ambos colegios presunciones de que este año, debido a la proximidad de las elecciones, no habría mayores cambios sobre la materia.
Pasos formales
Fuentes del CMMO explicaron los pasos formales para registrar las obras. "Para construir, primero hay que declarar la obra. Hay que presentar el proyecto, donde conste quién dirige la obra y quién construye. Una vez presentados los planos y regularizada la obra, recién se puede empezar a construir".
De este modo, sobre el total de obras en marcha "en un barrio residencial, el 60 por ciento está declarado mientras que el 40 por ciento es totalmente informal", aseguran. Al respecto, se hace una salvedad sobre que "el Municipio no tiene la intención de molestar a quien construye, más bien tiene la intención de que las cosas anden", es decir que "el proceso económico global relacionado con la construcción funcione".
En ese sentido, se pide mayor planificación urbanística. "Sobre el tema de los departamentos, incluso para la estética de la ciudad, debería verse algo organizado, es decir algún criterio para darle coherencia al crecimiento que tiene la ciudad por ese lado".
En cambio, hay coincidencia sobre las obras particulares, donde "se contrata a albañiles que no hacen ningún aporte porque cuestan más barato que un profesional. En Olavarría hay mucha construcción informal, puede ser en departamentitos pero más que todo en casas de familia. Este tipo de albañiles son cuentapropistas, hay mucha competencia y por ahorrar dinero se contribuye a bajar los precios", aseguran.
En estos casos, "muchas veces se privilegia la ganancia y eso hace bajar los precios aunque siempre contratar un profesional tiene el beneficio de la orientación". En ese sentido, se especifica que "los departamentos para vender son bastante legales, pero por ahí los que se hacen para alquilar no son tan blanqueados", detallan.
Mayor decisión
Por su parte, José María Arguiñena, titular del Colegio de Arquitectos local, manifestó que "las obras no declaradas están por todos lados en la ciudad. Los controles sí o sí los tiene que hacer el Municipio pero no siempre los hace por una cuestión de recursos. Creo que falta decisión política porque en junio nos citaron a una reunión donde dijeron que iban a llevar a cabo más inspecciones pero eso no se terminó de llevar a la práctica".
Hace unos nueve meses, "participaron de esa reunión el subsecretario de Infraestructura, Fabián Rúbare, y la responsable de Obras Particulares. Ahí se nos aseguró que se iban a destinar a este sector más gente y más vehículos, pero hay un solo vehículo que no siempre anda y dos inspectores para cubrir a toda Olavarría", refirió el arquitecto.
En cambio, "que no se use protección es muy común, eso se encuentra en cualquier barrio. Si bien no se exige, todos estamos expuestos a que ocurra un imponderable, alguna desgracia y siempre conviene estar cubierto".
El profesional aclaró que "las ART lo exigen sólo en fábricas o en la obra pública, pero hoy en día no tenemos una exigencia del Estado. Sí se contrata un seguro por mala praxis porque siempre estamos expuestos a que alguien se caiga de un andamio o que algo caiga desde la obra".
Arguiñena destacó que "los carteles sobre quién dirige la obra y quién construye, en los registros de construcción consta que los debe exigir el Municipio y aunque los tres colegios están reestructurando las políticas al respecto, creo que van a ratificar esta competencia municipal".
Según su visión, en cuanto a la construcción informal de inmuebles, "la responsabilidad es compartida un 50 por ciento por parte del Municipio y un 50 por ciento de los profesionales, ya que muchas veces no lo ponen por un tema impositivo para que no los persiga la DGI. Pero como en toda obra declarada, al timbrar el contrato ya se está expuesto a estos controles por más que no pongan carteles".
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