El gobernador presidió los actos centrales en esta ciudad. Participó del Tedeum donde José María Arancedo reclamó diálogo para “rescatar el buen común”.
Allí, se cantó el Himno Nacional interpretado por Itatí Barrionuevo y se escuchó una oración por la Patria a cargo del arzobispo de Santa Fe; tras ello habló el gobernador. Fue un discurso breve y orientado básicamente a los jóvenes, con una convocatoria al diálogo para lograr “una provincia de la convivencia”.
Impulso vital
“Hoy quiero dedicar estas palabras de mayo a todos los santafesinos, pero especialmente a nuestros niños y jóvenes -dijo Bonfatti-. Quiero decirles que nacieron en una provincia que le dio al país la bandera y la Constitución nacional, y que junto a esos grandes momentos, fue también protagonista de historias pequeñas y decisivas, que quedaron marcadas para siempre en nuestra historia grande”. Y en ese marco, relató la historia de Elías Galisteo, un joven santafesino que en 1810 apoyaba la Revolución y se propuso representar -aunque sin lograrlo- a Santa Fe, cuando la Primera Junta reclamaba la designación de diputados para el congreso general.
Bonfatti rescató la experiencia para valorar los “derechos de los jóvenes y su decisión de ejercerlos”. Y aseguró que esta provincia “vio nacer ese impulso vital de los jóvenes que se entusiasman con transformar la realidad y se niegan a aceptar las desigualdades, porque prefieren abrirle la puerta a la democracia”.
Dialogar
Por último, retomó -fuera de libreto- la homilía de Arancedo, y se plegó a la solicitud por “rescatar el bien común, por pensar en la solidaridad, en los demás, por esforzarnos más, por escucharnos y dialogar, para hacer de Santa Fe la provincia de la convivencia”.
Para cerrar, Bonfatti pidió “reflejarnos en las historias de mayo para encontrar en ellas la esencia de los valores que nos identifican como pueblo. Esforcémonos -reclamó- para hacer de la libertad y la igualdad la fuerza más profunda que alienta nuestra marcha incansable hacia la provincia y la Argentina que queremos”.
El acto concluyó con el tradicional desfile cívico-militar. Tras ello, Bonfatti inauguró los trabajos de restauración de la Casa de los Aldao.


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