Bonfatti inauguró la sucursal de la panadería Furman en el norte de la ciudad

Bonfatti inauguró la sucursal de la panadería Furman en el norte de la ciudad

El acto se desarrolló este lunes por la tarde. El comercio es un emprendimiento social en el que trabajan y se capacitan personas privadas de la libertad y jóvenes en situación de vulnerabilidad

El gobierno de la provincia de Santa Fe inauguró ayer por la tarde el salón de ventas La Sarita del Norte, de la Fundación Sara María Furman, la primera sucursal de este emprendimiento social que comenzó en 2013 en la ciudad de Santa Fe.

 El acto se realizó en el local ubicado en Blas Parera 8800, y fue encabezado por el gobernador de la provincia, Antonio Bonffati, acompañado por el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, entre otras autoridades. 

La construcción de la obra –llevada adelante por el Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias (Iapip)– demandó una inversión de 1.000.000 de pesos y fue realizada íntegramente por internos alojados en la cárcel de Las Flores, quienes, a su vez, realizarán el curso de panadería para integrar el equipo de trabajo de La Sarita del Norte. Mientras tanto, un grupo de personas compuesto por presos con salidas transitorias, personas que han recuperado su libertad y jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad social se capacitan en técnicas de elaboración de productos, de lunes a viernes, todas las mañanas. La panificadora comenzará con una producción de 150 kilogramos de pan y 250 facturas diarias, que además de la venta al público a bajo costo, también se destinará la producción a comedores comunitarios de la ciudad. El objetivo en el mediano plazo es llegar a los 700 kilogramos.

 El pan solidario podrá ser adquirido a $10 el kilo en el Salón de Ventas que estará abierto de lunes a viernes en el horario de 7 a 13. La iniciativa fue impulsada por el Gabinete Social de la provincia de Santa Fe, lugar donde trabajan coordinadamente los ministerios de Seguridad, a través de la Secretaría de Seguridad Comunitaria y del Iapip, de Desarrollo Social y de Justicia y Derechos Humanos.

 

El espíritu del proyecto es que el mismo sea autosustentable –a la manera de un emprendimiento privado–, para que cada uno de los trabajadores panaderos del proyecto pueda obtener las capacidades necesarias que les permitan concretar una iniciativa propia panaderil, o bien insertarse laboralmente en alguna panadería.

 

Concretamente, el gobierno provincial otorga al proyecto de la Panificadora Furman una triple función: producir pan para ser entregado a los sectores más necesitados; brindar la posibilidad para que un grupo de ciudadanos aprenda un oficio “digno” y generar una acción para recuperar a la sociedad a exdetenidos.

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