Lo hizo el fiscal Guzzo, quien marcó contradicciones en la declaración de la mujer que ubica en la escena del crimen a los dos acusados. El debate se suspendió por una crisis de ella.
Guzzo pidió compulsa por falso testimonio contra Puebla, a quien acusó de contradicciones entre lo que dijo ayer y lo que figura en la media docena de testimoniales que dio durante la investigación.
Entre ellas, la cantidad de personas que dice haber visto agrediendo a Bolognezi, ya que en la instrucción habló de cuatro sujetos e incluso dio sus nombres (Claudio Bonivardo, Sebastián Martínez, Abdo Girala y Carlos Pérez), pero ayer cambió y dijo que "eran entre tres y cuatro", solo mencionó a Pérez y a Girala, y no quedó claro cómo es que pudo reconocerlos.
"Más de una vez, Puebla ha señalado en esta audiencia, cuando le leyeron partes de sus testimoniales, que si eso estaba escrito, eso es lo que ella había dicho, pero si es así, se contradice con lo que nos acaba de contar ahora", dijo Guzzo, cuyo pedido de falso testimonio fue apoyado por los defensores y rechazado por la querella.
Puebla comenzó a declarar a las 10 y durante seis horas respondió a preguntas del fiscal, la querella y la defensa. Contó que una camioneta oscura rozó a Bolognezi cuando cruzaba la calle Corvalán, que eran las 6 de la madrugada, que se bajaron tres o cuatro personas e identificó a Pérez y a Girala. Luego dijo que uno tomó a Bolognezi por el cuello y que lo sacó del asfalto, que le pegaron patadas y que finalmente lo arrastraron hacia un baldío cercano. Ella dijo que escapó con mucho miedo.
Cerca de las 16 y cuando interrogaba Juan Carlos Ruiz, abogado de Abdo Girala, la mujer sorpresivamente dio por finalizada su declaración: "Hasta acá llegué, doctor (mirando al presidente del tribunal Eduardo Orozco). Investiguen como quieran, yo no vuelvo más", dijo como si fuese decisión suya el poder interrumpir el interrogatorio: "Han sido más de diez años de suplicios, me han usado en los juzgados, me he enfermado, me han amenazado. No resisto más los ataques contra mi vida; hasta acá llegué", insistió en medio de una crisis, y enseguida el tribunal pidió desalojar la sala para atender a la mujer.
Desde el comienzo y escuchando el testimonio de Puebla, hubo tres peritos psicólogos que llegaron con la tarea de armar un informe para el tribunal, donde señalarán cuán creíble resultan los dichos de la mujer, que tiene parte de enfermo desde hace dos años por un ACV.
"No creemos que haya falso testimonio porque lo que ella contó sobre el crimen no ha variado y lo que pudo haber cambiado tiene que ver con lo que hizo previamente, y eso es parte de su vida privada", dijo Sergio Salinas, abogado de la familia Bolognezi: "De todos modos, Guzzo se apuró, porque primero tendríamos que haber escuchado a las peritos decir qué piensan de Puebla; ahora no tiene sentido, se verán influenciadas (las peritos psicólogas) por el pedido del fiscal".
Entre las contradicciones que le marcan a Puebla, muchas tienen que ver con lo que hizo antes de las 6 de la madrugada, la hora del crimen.
Así, durante la investigación la mujer contó que debía atender a un paciente en el hospital Perrupato y que por eso andaba por allí a esa hora; luego cambió y dijo que en realidad se había quedado a dormir en lo de una sobrina, pero cuando se descubrió que eso tampoco era cierto, explicó que había pasado la noche con un hombre y que no había querido decirlo para no comprometerlo.
Con esta última versión Puebla llegó a juicio y no dio el nombre de la persona que la habría acompañado; igual, fue confusa y no quedó claro si esa noche estuvo en una fiesta con su amigo o simplemente pasearon en su auto.
Tampoco recordó una reunión en una finca que mantuvo con el juez de la causa Ricardo Schulz y con el fiscal de instrucción Horacio Day. "Una reunión con el juez de la causa en una finca es muy irregular y no se tiene todos los días. No puede ser que no lo recuerde", dijo Ruiz.
El juicio se suspendió tras la crisis de Puebla y qué ocurrirá ahora con la mujer es una incógnita: su declaración no concluyó sino que se interrumpió y el tribunal debe resolver el pedido de falso testimonio. Por otro lado, quedan por declarar unos pocos testigos y luego será el momento de los alegatos. Habrá que ver entonces si el fiscal Guzzo decide mantener la acusación contra los imputados.
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