Estaba congelado desde hacía 7 años. Los aumentos van del 57 al 82 por ciento.
Bastó que el presidente en ejercicio Alvaro García Linera anunciara la eliminación de los subsidios a los combustibles para que la noticia corriera como reguero de pólvora y las colas en las estaciones de servicio alteraran la calma navideña. Mientras el gasoil aumentó un 82%, la nafta se incrementó entre 57 y 73% según su calidad, en tanto que el gas para autos se mantiene congelado. Los choferes ya anunciaron huelga indefinida.
Para quitarle al paquetazo navideño connotaciones “neoliberales”, el gobierno se negó a llamar “gasolinazo” a la medida –según la tradicional denominación popular– y García Linera (Evo está en Venezuela con ayuda humanitaria por las lluvias) habló de una “nivelación” de los precios. Para ello se basó en una situación que se había vuelto una pesada carga para el fisco nacional: los subsidios a las naftas –unos 380 millones de dólares anuales– fomentaban un incontrolable contrabando hacia los países limítrofes, ya que el litro costaba la mitad que, por ejemplo, la Argentina. En promedio, ahora costará alrededor de un dólar el litro. Además. el precio estaba congelado desde hacía siete años.
El vice anunció medidas compensatorias: una política agresiva para incentivar la producción de petróleo, congelamiento de los precios de los servicios básicos , luz, agua, telefonía, y autorización para compras inmediatas y directas de “kits” de reconversión a Gas Natural para vehículos que funcionan a gasolina, además de la importación, con arancel cero, de repuestos para el transporte público.
“No podemos mantener precios bajos en Bolivia y altos en el extranjero, porque toda nuestra gasolina y diesel se va afuera como ríos. Hemos movilizado a las FF.AA., todo hemos hecho, pero es imposible (contener el contrabando)”, intentó convencer Alvaro García Linera.
En Cobija, capital del amazónico departamento de Pando, el contrabando lo efectúan muchas familias a plena luz del día, con “minisurtidores” donde se ofrece el hidrocarburo incluso a pocas cuadras de las zonas de control fronterizo con Brasil. Y la situación se repite en otras fronteras.
Pero los choferes no aceptaron los argumentos y se espera que para hoy los clavos miguelitos y las intimidaciones del poderoso sindicato del transporte urbano saquen abruptamente a los bolivianos de la somnolencia de las fiestas.
“Ya no podemos subvencionar ni a los contrabandistas ni a los poderosos que tienen cinco carros o seis carros. Esa plata la usemos en beneficio de los bolivianos, de los más necesitamos”, argumentó el vice presidente. Unos spots televisivos habían venido intentando preparar a la opinión pública para esta primera medida impopular en los cinco años de mandato de Evo Morales, que afecta también al agro.
García Linera aseguró que el aumento salarial será superior a la inflación, que ronda el 5%, consciente de que “cuando aumenta la nafta, aumenta todo”.

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