Bianchi iba a usar su formación preferida ante San Lorenzo, pero este jueves perdió a Gago y a Riquelme; el estigma de las lesiones
El Virrey se restriega los ojos y no lo puede creer, le da vueltas al asunto y no entiende qué sucede, aunque el entrenador en la intimidad está preocupado no sólo por las bajas que sufre semana tras semana, sino por encontrar, ante tanto contratiempo, la receta para evitar que el plantel se desmorone anímicamente. Incluso, en las últimas conferencias, ante cada consulta respecto a las lesiones que lo complican, repite: "No me puedo detener en los problemas, debo encontrar soluciones".
Si bien es cierto que el técnico tiene que resolver los inconvenientes que ahora se le presentan con las bajas de Gago y Riquelme para el clásico con San Lorenzo, lo real y lo concreto es que cuando aparece la lista de las diferentes dolencias que le quitaron la chance de formar el mejor equipo, se enciende la luz de alarma. Porque los motivos que dejaron a Bianchi sin futbolistas son de los más variados: una fractura de tabique nasal (Claudio Riaño), supuestas paperas (Pablo Ledesma), una rotura de ligamentos del tobillo derecho (Leandro Paredes), una fractura de una vértebra (Emanuel Insúa), desgarros (Ribair Rodríguez, Gago, Erbes, por sólo mencionar a algunos), hasta cuadros gripales (Juan Román Riquelme).
Los números asustan: 48 bajas en todo 2013 y 23 en los últimos tres meses y medio
Es una historia que mantiene tensos a todos desde que comenzó 2013. Antes del clásico con River, el presidente del club, Daniel Angelici, declaró: "Seguro vamos a tener una reunión con los médicos y el cuerpo técnico porque son muchas lesiones musculares. Hay muchos desgarros y lo estamos viendo con atención". Después de estas palabras, se supo que existieron varias reuniones entre los profesionales del club y algunos integrantes del cuerpo técnico en las que se trató de buscar los motivos de semejante cuadro.
Ésta fue, quizá, la semana más extraña para Bianchi, porque comenzó con la buena noticia que Cristian Erbes estaba a disposición del DT, que el Virrey iba a tener que elegir quién saldría del equipo, porque también podían volver Ribair Rodríguez y Ledesma. Pero otra vez se encuentra a tres días de un choque decisivo sin Riquelme (estado febril) ni Gago (se resintió de la dolencia en el recto anterior derecho). El club apostó a que ellos fueran el eje del juego xeneize, en todo el semestre, apenas pudieron jugar tres partidos juntos (Quilmes, River y Colón).
Y pensar que Bianchi, en el éxito frente a Colón por 2-0, el fin de semana último sacó a los dos jugadores para preservarlos para el choque con San Lorenzo... En el ensayo táctico de ayer Gago trabó con Paredes, sintió un pinchazo y se fue de la práctica con hielo en la zona afectada y con los ojos llorosos. Incluso, tenía prevista una acción solidaria con los chicos y decidió no ir. Lo de Gago le duele hasta Alejandro Sabella, que tenía pensado llevarlo a la gira del seleccionado por los Estados Unidos. Y también abre un interrogante de cara al futuro. Porque Gago, en 2013, sufrió cuatro desgarros en la misma zona.
Y Riquelme... Ayer trotó un rato, pero no formó parte del trabajo táctico porque estaba demasiado cansado por su estado gripal. Hace apenas cuatro días Riquelme, en una entrevista, había dicho: "Lo que nos pasó hasta la fecha 12 fue increíble. La cantidad de cambios que tuvimos que hacer en la defensa y en la mitad de la cancha por lesiones fue algo tremendo. En 11 o 12 fechas nos pasaron muchas cosas que habitualmente no suceden. Este tipo de cosas fortalecen el ánimo del equipo".
Sin dudas que las palabras del capitán xeneize ya parecen desactualizadas, porque no sólo él sufrió un contratiempo que lo aleja de la cancha, sino que también está al margen Gago. Y Caruzzo ayer se fue de la práctica antes de tiempo por una fatiga muscular. Además, anteayer Federico Bravo dejó el entrenamiento por un fuerte traumatismo en el pie derecho... Y Méndez y Zárate realizaron trabajos especiales, aunque estarían frente a San Lorenzo.
"No tenemos nunca la misma formación y uno no está tranquilo porque hay que hacer una diferente cada siete días y no es lo ideal para que un equipo tenga su actitud y personalidad." Estas palabras de Bianchi se escucharon en más de una oportunidad en este tercer desafío en la Ribera. No tiene paz, ni puede ilusionarse demasiado, porque no puede pensar en cómo ganarle al próximo rival, si no logra saber con qué jugadores contará. Y no es un detalle menor, que cuando está por definirse su suerte en el campeonato, se quede sin Riquelme y sin Gago..





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