San Juan.- Tras un debate donde no faltaron los discursos con agresiones personales y hasta un conato de gresca, en el máximo órgano del partido de la estrella se impuso la postura de seguir dentro del frente electoral con el oficialismo provincial.
El encuentro comenzó a las 11 de la mañana del domingo en el local partidario de Mitre y Alem, atestado por los 103 convencionales presentes y militantes, tanto del sector de Caselles como del de Enrique Conti, lo que anticipaba que en cualquier momento las cosas podían fácilmente salirse de madre.
Luego de que el presidente de la convención, Augusto Rago, contabilizara uno por uno a los 103 convencionales presentes, tomó la palabra la presidenta del partido solicitando que el debate transcurriera “en un marco de respeto” y que “todos los bloquistas acepten la decisión que tome la Convención”.
Acto seguido, la convencional capitalina Perla Miodowsky mocionó que se continuara con la alianza dentro del FPV y se facultara a las autoridades partidarias para llevar adelante las correspondientes gestiones. Con una confusa argumentación, el ignoto convencional Miguel Gay pretendió mocionar en contra de la moción de Miodowsky, planteamiento absurdo que fue desechado por el resto de los convencionales.
A continuación, Conti se dirigió a la Convención planteando que el bloquismo debía ser en estas próximas elecciones “la columna vertebral” de un frente opositor en el que él mismo se postuló como candidato a gobernador. “Nos guste o no nos guste siempre vamos a ser bloquistas. Somos bloquistas cuando estamos entre correligionarios bajo la misma bandera y somos bloquistas cuando nos miran con desprecio desde otros partidos”, dijo el ex intendente de la Capital.
“No hay que vivir de rodillas, no hay que tener miedo, no hay que tolerar las amenazas”, aseguró cerrando su única intervención en el intercambio de opiniones que se abrió a continuación con la palabra más de una docena de oradores.
Durante el debate abundaron los discursos encendidos de uno y otro lado, en los que no faltaron las agresiones personales, sobre todo por parte del sector representado por Conti.
Un exacerbado Juan Carlos Turcumán, por ejemplo, se dirigió a la Convención con un discurso de barricada en el que interpeló de mal modo al zondino Edgardo Sancassani: “Cómo podés apoyar a José Luis Gioja que los trató de ladrones a tu padre y a vos”.
La escalada discursiva siguió en ascenso hasta que en un momento dado, tras un conato de gresca entre los dos bandos y cuando parecía que el contismo iba a lograr su propósito de hacer fracasar la reunión del máximo órgano de debate partidario, la conducción bloquista logró retomar las riendas del debate y pasar a la votación.
Rago fue solicitando a cada uno de los convencionales que se manifestaran a favor o en contra de la moción de Miodowsky, lo que se hizo en medio de un silencio expectante. Tras finalizar el proceso, triunfó ajustadamente la postura de continuar dentro del FPV por 71 votos a favor, dos más de los 69 que se necesitaban para que la decisión tuviera el respaldo de los dos tercios de la Convención.
Tras el fracaso de su postura, Conti y sus seguidores se retiraron inmediatamente del local si hacer declaraciones.
Graciela Caselles, rodeada de cientos de militantes que coreaban su nombre, manifestó en cambio que “la Convención adoptó una posición coherente con el accionar partidario” y llamó “a todos los bloquistas, sin distinciones, a que respeten esta decisión y se sumen al trabajo” proselitista.
En los corrillos que se formaron a la salida del local partidario, dirigentes y militantes coincidían en señalar que aquellos cuyas discrepancias con el partido no tienen retorno, “deben formar su propia agrupación política, como fue el caso de Miguel Arancibia y Eduardo Posleman. Los que se queden, deben respetar la decisión de la mayoría y trabajar codo a codo con todos los bloquistas”.

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