Se producirán bioinsumos que permitirán hacer control de plagas con nulo impacto ambiental. Uno de los primeros pasos será producir microorganismos que sean efectivos en el combate contra la hormiga.
El próximo martes se presentará oficialmente la Biofábrica 2, cuyo objetivo será la producción de insumos biológicos que se utilizarán para suplantar, aunque sea en parte, el uso de agroquímicos en los diferentes cultivos que se practican en la provincia; elaborar mejores alimentos para animales y tratar efluentes industriales y cloacales. El primer gran desafío será producir microorganismos que sean efectivos en el combate contra la hormiga, una plaga presente en toda la provincia y que afecta a todos los cultivos.
En un desayuno de trabajo con periodistas especializados, los técnicos que llevan adelante la nueva Biofábrica, analizaron los alcances que tendrá el proyecto. Explicaron que en su primera etapa, la Biofábrica se concentró en clonar plantas de alta calidad y sanidad que fueron cultivadas in vitro.
En la segunda etapa la tarea será reproducir microorganismos para control biológico de plagas. Enfatizaron que esa práctica tiene ventajas significativas en comparación al uso de agroquímicos. La más importante tiene que ver con el cuidado del medio ambiente, ya que el método de control biológico se vale de microorganismos que están presentes en la naturaleza y al no introducir ningún componente extraño, no se altera el entorno natural y tampoco hay peligro para las personas que trabajan o viven cerca de los cultivos.
Pero también hay una ventaja económica derivada del cumplimiento de certificaciones internacionales que se exigen para ingresar a determinados mercados. “Hoy la empresa que haya certificado sello verde, necesita reemplazar químicos con elementos más amigables con el medio ambiente”, destacó José Cabral, gerente de la Biofábrica.
Para este nuevo paso, la empresa se apoya en el conocimiento acumulado por los cubanos. “En cuba llevamos más de 40 años trabajando en esto, pero partir de los noventa fue cuando realmente avanzamos y lo hicimos por necesidad. Ocurre que el 80 por ciento de los insumos químicos que usábamos provenían del bloque socialista, con la disolución de ese bloque, tuvimos que desarrollar alternativas, de otro modo no teníamos qué comer”, relataron Miguel Suárez Castellá, subdirector del Instituto de Biotecnología de las Plantas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas y Ubaldo Alvarez Hernández, subdirector del Centro de Investigaciones Agropecuarias de Cuba.
Los especialistas explicaron que en la naturaleza se desarrollan procesos de control mediante los cuales distintos organismos regulan a otros, eso se llama control natural. “Cuando el hombre es capaz de multiplicar uno de estos organismos e introducirlo en una plantación para combatir a un hongo o insecto que afecta a los cultivos, está haciendo control biológico”.
Un plan entres etapas
Los técnicos de la Biofábrica esperan desarrollar bioinsumnos en tres etapas. La primera estará orientada a sanidad vegetal. El objetivo será producir microorganismos para control biológico de plagas, la primera que está en la mira es la hormiga. Después se trabajará en función de la demanda de los sectores. Cabral destacó que “en algunos casos tuvimos mejor respuesta fuera de la provincia, que dentro. Concretamente el sector forestal de Corrientes ya planteó la necesidad de capacitar a sus propios técnicos y ser demandantes del control biológico para hormigas. Todavía esperamos que vengan interesados de Misiones”.
El sector tabacalero será el otro objetivo ya que, según observaron los técnicos, es uno de los que hace uso más intensivo de químicos y las plagas que lo afectan ya desarrollaron resistencia a ese tipo de productos por el reiterado uso que se hizo de ellos. Además de producir los insumos, la Biofábrica ya tiene diagramada una capacitación masiva para que técnicos agrónomos sepan cómo usar y en qué casos usar control biológico.
La segunda etapa está orientada a la alimentación animal. Consiste en desarrollar microorganismos que acorten el ciclo de fermentación de la materia prima que usa para alimentación de animales (maíz, soja, caña de azúcar, pasto de elefante). “En vez de tenerlo 70, 80 días podemos acortarlo mucho y mejoramos la digestibilidad y aumentamos el valor nutricional de los alimentos”.
La tercera etapa apunta al saneamiento ambiental, se buscarán microorganismos para tratar los efluentes orgánicos de las industrias, así como los efluentes cloacales en las ciudades.
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