Binner visitó a Moyano en la CGT

La sede central de la CGT de calle Azopardo exuda la historia de las pasiones argentinas. El visitante coloca un pie sobre su umbral y Perón, Evita, los trabajadores, las luchas, los triunfos y también las derrotas le salen al encuentro.
La sede central de la CGT de calle Azopardo exuda la historia de las pasiones argentinas. El visitante coloca un pie sobre su umbral y Perón, Evita, los trabajadores, las luchas, los triunfos y también las derrotas le salen al encuentro. Hasta ese mítico edificio llegaron ayer Hermes Binner y su comitiva para entrevistarse con Hugo Moyano y una veintena de integrantes del comité ejecutivo de la central obrera.

El gobernador de Santa Fe había pedido la reunión, con lo que le dio un audaz golpe de efecto a su campaña a cinco días de las elecciones primarias.

Moyano, por su parte, encontró una inesperada oportunidad para subrayar su independencia de criterio y hacer uso efectivo del lugar donde lo puso la presidenta: fuera del armado electoral del kirchnerismo.

La reunión fue de tono medido, amigable, donde se rescataron las posiciones comunes en las que ya vienen coincidiendo el gobierno santafesino —en materia laboral— con la CGT de Moyano. En ese terreno, el ministro de trabajo provincial, Carlos Rodríguez, quien mantiene una excelente relación con la cartera homónima nacional, fue el articulador principal de la visita táctica, sorpresiva, pero virtuosa para ambas partes, aunque por motivos distintos.

La CGT valoró las mejoras en materia de inspecciones a la actividad laboral que son visibles en algunos rubros en la bota santafesina y que han comenzado a reparar la crónica ausencia del Estado como controlador de la seguridad e higiene del trabajo.

El único momento de cierta tensión fue cuando se habló de la crisis internacional. Juan Carlos Schmid (uno de los voceros de Moyano) advirtió sobre la catástrofe que están viviendo millones de trabajadores europeos por las políticas neoliberales, "incluso aplicadas por líderes socialistas (socialdemócratas), que se demuestra han fracasado", planteó. El socialismo santafesino, que junto a la UCR participa de manera activa de la Internacional Socialista, garante actual de los ajustes que han provocado desempleo y crisis, tomó nota.

Lógica impecable. La jugada de Binner de sentarse con Moyano casi en el cierre de su campaña para las primarias, aunque tal vez puso en tensión a votantes antiperonistas, gorilas, del socialismo, atiende a una lógica política impecable: "No somos testimoniales, queremos gobernar la Argentina, y para eso hay que sentarse con todos los actores del poder real, las cámaras empresarias y la CGT, entre otros", contó a este cronista una diputada rosarina que viene craneando junto al gobernador la estrategia de campaña.

"Si Moyano tiene que resolver o no cuestiones con la Justicia, no es un tema nuestro ni un tema político, es un tema de la Justicia", amplió al fuente.

Por lo demás, la movida del jefe de la Casa Gris atendió a la necesitad de lograr visibilidad al final de la campaña, donde el lote de los opositores —incluido Binner— navegan en el fango de la mediocridad y nadie parece asomar la cabeza con nitidez.

Uno de los dueños de casa y activo participante de la reunión, contó a LaCapital que la CGT está abierta a recibir a todos los candidatos que quieran entrevistarse, y negó el presunto carácter de "piantavotos que tendríamos" los dirigentes cegetistas.

Si bien no está puesto en duda el apoyo pleno del moyanismo a la candidatura de Cristina Fernández, los dirigentes de la sede de Azopardo que quedaron afuera de la listas de candidatos a diputado que aspiraban integrar vivieron en estos días una módica y secreta satisfacción cuando el Frente para la Victoria obtuvo magos resultados en Capital Federal y Santa Fe. "Según parece no éramos nosotros los piantavotos", advierten.

Incluso hubo un momento de la reunión de ayer donde se vivió "el mundo del revés". Fue cuando el propio Moyano se lamentó por la ausencia de Schmid en la lista de diputados de Cristina (en Santa Fe), y el propio Binner sorprendió con "fue una lástima, una pérdida para la provincia". Y hablaba del sindicalista rosarino, peronista, de barrio Belgrano, del sindicado de Dragado y Balizamiento, que pese al esfuerzo de Moyano y al suyo propio fue desplazado del tercer lugar de la lista de diputados nacionales que competirá el próximo domingo 14 y luego el 23 de octubre.

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