Por ahora en la Casa Gris no evalúan convocar a una consulta popular, pero sí imponer a la sociedad de los alcances de determinados temas y de las consecuencias de su no aprobación.
No hay demasiado margen de negociación con el peronismo, hubo cantidad de reuniones para buscar acuerdos que naufragaron a poco de recibir instrucciones de los "jefes" de línea: Carlos Reutemann por un lado, y Agustín Rossi por el otro. Ambos dirigentes -que se enfrentaron en la interna- cierran fila cuando se trata de la gestión provincial y obstruyen sistemáticamente lo que provenga del gobierno. Tanto uno como otro piensan -y sus voceros los confiesan sin empacho- en el 2011 y la sucesión en la Casa Gris. Sin embargo Rossi, llama cada vez que hay una votación en el Congreso de la Nación, o algún colega suyo o gobernador del Frente para la Victoria para ver si van a "acompañar" como lo hicieron en el traspaso de fondos de la jubilación privada al Anses, o de la Ley de Medios para citar dos temas centrales en los que el gobierno central no fracasó como sí lo hizo en otros en los que el Socialismo no prestó su apoyo.
Felipe Solá nunca desmintió aquel comentario que le hizo a una diputada socialista: "Yo a ustedes no los entiendo, votan estas cosas tan importantes y no piden nada...". Sin ir más lejos, ayer por la tarde, un par de gobernadores kirchneristas buscaron hablar con Binner para saber "qué harán sus diputados" cuando se trate el tema de Martín Redrado y el Banco Central de la República Argentina en el Parlamento.
Por ahora en la Casa Gris no evalúan convocar a una consulta popular para destrabar la situación que plantea el PJ. "Hacer una consulta para preguntarle a la gente si quiere que le aumentemos los impuestos no parece que vaya a dar buenos resultados", sostienen cerca del gobernador. Es probable que si esa fuera la pregunta el resultado no resulte favorable, pero si se plantea en términos de gobernabilidad y se enfoca -por ejemplo- en el tema de "Ingresos Brutos", es probable que la cosa cambie. En cualquier caso eso no se evalúa por el momento, aún cuando las cámaras de la construcción apoyan la medida, lo mismo que los gremios estatales que saben que será difícil hablar de aumento salarial en un contexto de estancamiento de la recaudación. Para más, los PAF (planes de asistencia financiera) que maneja discrecionalmente el gobierno central no están al alcance de Santa Fe en contraposición con otras provincias que los reciben pedirlos. Se trata de adelantos que se restituyen a largo plazo y sirven para salir de situaciones financieras complicadas.
Como se ve es una situación compleja que demandará algunas definiciones que con el correr del tiempo se irán profundizando. La pretensión de domesticación por parte del gobierno nacional choca con la determinación firme del gobierno que según se ha escuchado decir al gobernador "no llego a la Casa Gris para arriar las banderas ni dejar las cosas como estaban". Esto tiene seguramente un costo político que en la lógica peronista es difícil de comprender. Corre riesgo inclusive la consolidación de un proyecto que -tal como está pensado- necesita más de cuatro años para que se vean los resultados, pero para quienes transitan por la Casa Gris en estos tiempos -que tal vez no sean los "buenos" que imaginaron- el fin no justifica los medios.
Es probable que el inicio del 2010 esté signado por conflictos de todo tipo. El gobierno parece dispuesto a afrontarlos, sin los recursos económicos que el peronismo le retacea pero con la intención de recuperar la iniciativa política asumiendo riesgos que hasta ahora no parecían necesarios. La apelación a la opinión pública y transparentar todos los actos de gobierno parece ser la estrategia elegida para que los santafecinos sepan por qué pasa lo que pasa o no se hace lo que se tendría que hacer. En detalle y con nombres propios, como para que esa acción trascienda el mero comentario y genere, en cambio, conciencia ciudadana. No hay a la vista otro camino por recorrer.







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