Al marcar una línea divisoria entre el pasado y el presente como sinónimos de atraso y avance y poner a su nuevo adversario en el primero, el gobierno provincial desplegó una escaramuza en procura de avanzar en la reforma a la administración de justicia. El entredicho marca un nuevo nivel en la flamante pelea.
Desde el Salón Blanco de la Casa Gris, Binner y Superti convirtieron ayer al sorteo de miembros titulares y suplentes del tribunal evaluador (que intervendrá en los concursos destinados a cubrir los cargos de fiscal general, defensor provincial, fiscales regionales y defensores regionales) en una eficaz tribuna para etiquetar a Bassó: "Inconstitucional es la figura del procurador como está diseñada en la actualidad, ya que, al tiempo que integra la Corte Suprema, también es el jefe de los fiscales y de los defensores", disparó Superti, quien habló primero.
A su turno, Binner se ubicó por encima del entredicho exhortando a los otros dos poderes del Estado a comprender la inexorabilidad del tiempo que avanza y a colaborar en eficientizar las reformas.
Superti fue el encargado de ir al choque. "Las resistencias son una buena noticia. Quieren decir que estamos avanzando. Las hemos analizado y las hay de tres tipos: las que tienen que ver con el cambio de paradigma y el temor que producen, lo que es entendible y hasta justificable. Alguien que trabajó durante años de una manera, cuando se le plantea hacerlo de otra, se puede asustar. Hay resistencias ideológicas que ya están superadas porque, de lo contrario, habría que promover que Argentina renuncie a los pactos que fueron incorporados a la Constitución de 1994", sostuvo el ministro.
"También hay resistencias que tienen que ver con el efecto que este cambio produce en la distribución del poder. Si se analizan el viejo modelo y el nuevo se advierten dos diferencias. El viejo es ineficaz y represivo. A diario vemos cómo se instala la impunidad en nuestra sociedad, y la prueba de esto es la cantidad de causas judiciales que prescriben sin avanzar. Es una mala utilización de los recursos, toda vez que no da las respuestas frente al delito que espera la ciudadanía. Y es represivo porque viola los derechos humanos. El efecto de este cambio es constitucionalizar el modelo ajustándolo a las normas internacionales y evitar la concentración de poder", completó.
Superti formuló además una advertencia que se leyó más para el alto tribunal que para el propio Bassó: "A la resistencia de quienes se aferran a la concentración del poder que el sistema anterior ofrece se la vence con decisión política, y esta se ha instalado en los últimos tiempos".
Luego del acto, Binner se prestó a hablar con la prensa. "Indudablemente se ha dado cuenta de que esta modificación del sistema inquisidor en algún momento iba a llegar a la Justicia a nivel de la Corte. Allí hay una contradicción muy enorme porque ser fiscal y a la vez juez es una cuestión que está definida en contra por la propia ley que aprobó la reforma del Código Penal Procesal", manifestó.
—¿Cuándo piensa que la Corte debiera resolver esta cuestión que plantea Bassó?
—Lo debería resolver hoy mismo, creo que es así. Negar lo que está ocurriendo es difícil de hacer. Aspiramos a que rápidamente rechace este pedido. Lo de Bassó es negarse a una realidad que es inexorable. Defender hoy un sistema inquisidor que es una reliquia no es un acto de incorporación a la realidad.
El ministro Superti también criticó a la Corte. ¿Se viene una pelea entre poderes del Estado?


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