Los olavarrienses Matías y Gabriela Delpiani vivieron casi un mes en un buque para realizar una colecta de peces antárticos en el continente blanco. En su recorrida por las distintas bases encontraron postes con nombres y distancias de distintas ciudades “pero todas capitales grandes y dijimos: tenemos que poner uno de Olavarría”, contó a Infoeme Gabriela. “Es una experiencia bárbara y el paisaje es increíble, uno no se cansa”, expresó.
Sus abuelos fueron primos, por lo que el parentesco entre ellos es lejano. Sin embargo ambos decidieron estudiar la misma carrera en Mar del Plata y ahora van por el doctorado. La experiencia en el continente blanco la vivieron a principio de año. “Viajamos en el marco de un proyecto de investigación en el buque Puerto Deseado del Conicet”, contó a Infoeme Gabriela.
El grupo de biólogos estaba compuesto por argentinos de todo el país que se especializaban en la “biotaxonomía morfológica y molecular de peces”, es decir “la colecta de peces anárticos para reconocer la diversidad. Se hace muestreo de los peces para extraer ADN y se guarda el pez. A la vez se hace un análisis genético que queda almacenado en una biblioteca virtual así posteriormente si otra persona encuentra un pez puede extraer el ADN y consultar la especie de acuerdo a lo que uno ya ha determinado”, detalló la profesional.
Sobre la iniciativa de inmortalizar a Olavarría en la Antártica resaltó que vivieron casi un mes en el buque y bajaron en la base china, española, argentina, rusa “y en cada una encontramos un cartel en un poste y los nombres de distintas ciudades, pero todas grandes como Londres, Río de Janeiro y con Mati dijimos ‘tenemos que decir uno que diga Olavarría’. Así que ahí la gente del buque nos dio los materiales y lo colgamos”.
“Es increíble el paisaje, uno no se cansa. El agua es turquesa, ves ballenas, delfines y pingüinos todo el tiempo. Es increíble el lugar y la experiencia en la cubierta del barco también. Tirábamos la red y levantábamos peces, esponjas, caracoles y todo el material se aprovechaba”, sostuvo Delpiani.
Por último expresó que la experiencia turística es bárbara en relación a “bajar a tantas bases y sentir el intercambio cultural: Ver en las distintas bases cómo se entretienen, qué hacen y las diferencias culturas. La verdad que la podemos tener mejor a la de los argentinos, pero viste que nos damos maña para todo y resistimos”, concluyó.
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