Se debe a la extensión de la red de sendas, al alquiler de bicis y a los créditos baratos para la compra de rodados. Las de Virrey Liniers y el Corredor Norte, las más usadas.
Cuando las ciclovías irrumpieron en las calles porteñas en 2007, no sólo renegaron los automovilistas, sino también los peatones y frentistas de edificios. En aquel momento, apenas se realizaban 30 mil viajes diarios. En la actualidad, esa cifra se quintuplicó ya a mediados del año pasado con más de 150 mil. En términos porcentuales, representa el 2% del transporte en la Ciudad. La intención es que en los próximos dos años, esa cifra suba al 5%. Es decir, sumar más y más ciclistas.
La bicisenda más transitada es la de Virrey Liniers, entre Perón y la autopista 25 de Mayo, en la zona de Almagro y de Boedo: la cantidad de viajes por día pasó de 210 a 1783 en un año. Es decir, creció un 675%. Junto con las ciclovías de avenida del Libertador, entre Sarmiento y Austria (creció 608%); Billinghurst, entre Mansilla y Corrientes (588%); Carlos Calvo, entre Virrey Cevallos y Virrey Liniers (390%) y avenida del Libertador, entre Ramos Mejía y Austria (277%), forman el top 5 de las más usadas desde 2010.
Entre los motivos que impulsaron este crecimiento está la extensión de la red de ciclovías (ya llega a los cien kilómetros), las paradas de alquiler de rodados y los préstamos accesibles del Banco Ciudad para la compra de bicicletas.
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