La bicisenda y las prioridades de los porteños

Hernán de Goñi

El destino de las ciclovías (más conocidas como bicisendas) no es el tema más acuciante que tienen para discutir los porteños. Sin embargo, que surja como tema de alto rating en la campaña revela la particular forma con la que a veces votantes (y por ende los candidatos) abordan y analizan sus problemas.

Para empezar, el tema de fondo es el tránsito, que está atado a dos variables que ya nadie recuerda: que año tras año circulan más autos y que lo hacen en el mismo espacio físico. A menos que haya restricciones o vedas a la circulación o se ensanchen las calles (una hipótesis por el absurdo) ningún gobernante resolverá la congestión que agobia a los conductores. Lo que queda es aceptar la situación o adaptarse a otra forma de transporte.

En esta última línea, todos apoyan hacer más subtes, como si conseguir los u$s 50 millones mínimo que cuesta cada kilómetro y pagarlos fuese un trámite del que se hace cargo un tercero.

La bicisenda es una respuesta parcial a un problema que no nació por su aparición, y que tampoco se va a resolver si se las borra del mapa. Después se podrá discutir la lógica de su trazado. Pero hay que entender que ni el tránsito, la basura, la inseguridad o la marginalidad tienen soluciones mágicas. Todas demandan consenso, compromiso y tiempo.

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