Bibliotecas recibieron de La Fundación Cultural toda la obra de Orestes Di Lullo

Bibliotecas recibieron de La Fundación Cultural toda la obra de Orestes Di Lullo
La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador Gerardo Zamora y por el presidente de la fundación, Dr. Nestor Carlos Ick. La donación alcanza a todas las bibliotecas populares de la provincia.
En un acto desarrollado en el Salón Auditorio del Centro Cultural del Bicentenario, La Fundación Cultural Santiago del Estero donó a las bibliotecas populares de toda la provincia colecciones completas de la obra de Orestes Di Lullo. La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador Gerardo Zamora y por el presidente de la institución, Dr. Nestor Carlos Ick.

Además estuvieron presentes en el acto el jefe de Gabinete, Elías Suárez; la secretaria de la Gobernación, Matilde O’Mill; la directora del CCB, Sara Liendo; el vicepresidente de la fundación, Osvaldo Palau y el director de Cultura, Juan Leguizamón, entre otras autoridades, así como también representantes de un grupo de bibliotecas populares de diversas ciudades de la provincia, que recibieron los ejemplares con la obra del reconocido autor santiagueño.

Se trata de cien colecciones de once tomos, realizadas con materiales de altísima calidad y con una fina presentación, cuya trascendencia consiste en poner a disposición de los lectores, una serie de obras fundamentales, que no se hallaban fácilmente.

Durante el discurso, el presidente de la Fundación Cultural Santiago del Estero destacó que “el proceso histórico de las bibliotecas en la Argentina está ligado no sólo a favorecer a numerosas personas al acceso a la lectura, sino también a la vida política de la Nación, y esencialmente, a la lucha por la libertad del pensamiento”.

En ese sentido, el Dr. Ick señaló que “no es casualidad que muchos de estos centros formadores de ciudadanos lleven el nombre de descollantes figuras de nuestra vida pública”. Y agregó que “en sus orígenes las bibliotecas populares se constituyeron como auténticas sociedades de fomento de la cultura, dotadas de plena autonomía, característica que aún mantienen, pues el Estado las ayuda, no las sostiene”.

Asimismo, recordó que “a partir de la idea sarmientina plasmada en la ley 419 de 1870, que creó las bibliotecas populares, éstas fueron creciendo por todo el país sin depender de manera directa del Estado, aunque con el tiempo, y la generación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, el auxilio gubernamental derivó en un importante aporte a las mismas”.

En representación de la Fundación Cultural, el Dr. Ick sostuvo que en este “año en el que conmemoramos el bicentenario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento, nos complace recordar que en aquel Buenos Aires de 1871, en plena epidemia de fiebre amarilla, esa ciudad contaba ya con doce bibliotecas populares. Y nos enorgullece señalar que una de las primeras a nivel nacional funcionó en nuestra querida provincia”.

En tanto, reseñó que en los fundamentos del mensaje con que el Poder Ejecutivo Nacional de entonces envió al Congreso el correspondiente proyecto de ley, bajo la firma del propio sanjuanino y con el espíritu de Horacio Mann y de Franklin, se incluía una simple pero cabal definición de lo que se entendía por biblioteca popular: “Una reunión de libros más o menos considerable, puesta en un lugar cualquiera, al cuidado de una persona, con el objeto de facilitar dichos libros en préstamo, bajo ciertas condiciones y garantías, a cualquier vecino que quiera leerlos”.

El presidente de la fundación señaló en ese sentido que la misión y la tarea desarrollada por las bibliotecas populares a través de los años “nos llena de orgullo a los argentinos”. “Cuántas ricas historias encontramos en ellas -añadió-, incluso la mía propia. Cuando era un estudiante, primero de maestro, y más tarde de abogacía, mis largas horas de estudio transcurrieron siempre en el cálido recinto de la querida biblioteca Sarmiento; por eso este acto que nos convoca sensibiliza nuestras fibras como comunidad que cree en las instituciones nobles y altruistas, las más caras al espíritu de una Nación”.

Al final de su alocución, el Dr. Ick no ocultó su satisfacción y el honor que le confería “entregar a cada una de las bibliotecas populares santiagueñas la colección de once libros de Orestes Di Lullo, que se encontraban agotados y que nuestra sociedad reclamaba recuperar”.

“La ley de promoción cultural 6951 -explicó- sancionada por el actual gobierno resultó el instrumento adecuado para darle forma al proyecto que fue apoyado por los principales funcionarios de la provincia y con la participación de un entusiasta equipo de trabajo el mismo se hizo realidad”.

Por último, indicó:“Esperamos que la obra literaria de uno de los más importantes escritores santiagueños pueda ser disfrutada por los lectores de todas las bibliotecas de nuestra provincia”.

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