La crisis humanitaria y sanitaria amenaza a la isla italiana, próxima a las costas de Africa
El ministro del Interior, Roberto Maroni, considerado el culpable de no haber sabido manejar el previsible flujo de inmigrantes -un resultado de las revoluciones en los países árabes del norte de Africa-, prometió anoche que el gobierno "solucionará la emergencia".
De hecho, se espera para hoy la evacuación en seis naves de miles de inmigrantes de Lampedusa, que desde el 1° de enero fue invadida por unas 20.000 personas, en su mayoría provenientes de Túnez.
Maroni, que no descartó una repatriación forzosa de los tunecinos que sigan llegando a las costas italianas ("porque son clandestinos, no son refugiados"), adelantó que Berlusconi anunciará hoy "medidas compensatorias" para los habitantes de Lampedusa.
Presionados por una cifra récord de inmigrantes y en condiciones sanitarias extremas, anteayer los isleños protagonizaron una revuelta para llamar la atención y reclamar una solución: bloquearon el puerto, se encadenaron y quemaron volquetes.
Ayer, su protesta siguió con una ocupación de la comuna. "No es racismo, sino supervivencia", se leía en una de las pancartas de los manifestantes. Una mujer denunciaba antes las cámaras de televisión que unos 500 extracomunitarios estaban acampando frente a su casa, haciendo allí mismo sus necesidades fisiológicas.
Cerca del estallido
No sorprende entonces que la región de Sicilia, que también culpa al gobierno de la situación, haya calificado a Lampedusa como una "bomba" a punto de estallar. Los inmigrantes, la mayoría tunecinos pero también provenientes de Libia, alcanzaban ayer la cifra de 6200, una cantidad inaceptable para los 5400 residentes de la isla. Durante el día de ayer llegaron 500 más y se esperaban nuevos arribos durante la noche.
Más allá del caos, el alcalde, Dino De Rubeis, denunció que faltaba alimentos para 2000 personas. La empresa que se encarga de distribuir la asistencia entre los inmigrantes, en efecto, suele repartir 4200 porciones diarias.
"Es necesario vaciar inmediatamente Lampedusa y trasladar a los inmigrantes presentes, porque si no la situación sanitaria va a salirse de control", advirtió Tullio Prestileo, uno de los inspectores sanitarios enviados a la isla.
Colaboración
"Todas las provincias italianas nos tienen que recibir", "Gracias Lampedusa", pudo leerse en algunos carteles, escritos con biromes, que mostraron unos 100 tunecinos que improvisaron una marcha por Lampedusa. Algunos de ellos no sólo marcharon sino que, con escobillones, se pusieron a sacar la basura acumulada en las calles.
El presidente italiano, Giorgio Napolitano, también habló de "situación inaceptable" e hizo un llamado a las otras regiones de Italia para que, con "solidaridad", abran sus puertas a los inmigrantes.
"No puede haber una región que acepta recibir a una parte de los inmigrantes y otra región que dice que no", indicó el primer mandatario.
La cuestión migratoria es y siempre fue un tema candente en Italia.
Mientras el oficialismo y la oposición coinciden ahora en reclamar la intervención urgente de la Unión Europea, la xenófoba Liga Norte aprovecha para sumar votos. Su líder, el verborrágico Umberto Bossi, aportó ayer su granito de arena al sostener que la solución a la emergencia de los inmigrantes de Lampedusa es " Foera di ball ", una expresión en dialecto lombardo equivalente a "que se vayan a la mierda".
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