Visitó Lampedusa y dijo que habrá mejoras en la isla. En 60 horas los inmigrantes serán trasladados del lugar.
El primer ministro Silvio Berlusconi regó de anuncios y promesas a los 5.500 habitantes Lampedusa en su visita de algunas horas ayer a esta isla italiana pegada al norte de Africa en la que hasta hace unas horas acampaban al aire libre, como podían, más de 6 mil inmigrantes provenientes en su gran mayoría de la vecina Túnez. Junto al municipio y ante 200 personas que lo aplaudieron y silbaron, il Çavaliere dijo que en menos de 60 horas “la isla volverá a ser habitada sólo por los lampedusanos” y se proclamó uno de ellos “porque he comprado aquí una casa” hace tres días.
Entre ayer y hoy serían embarcados en las seis naves contratadas por el gobierno hasta 3.000 inmigrantes. Muchos quedarán confinados varios días en las naves y Berlusconi prometió que al menos mil terminarán en la repatriación forzosa a Túnez.
Se trata de la lujosa villa “Las dos palmas” junto al mar en la Cala Francesa, que le costó casi dos millones de euros y que Berlusconi visitó antes de afrontar un encuentro con los periodistas y partir de regreso a Roma. Las promesas que hizo llover Berlusconi sobre Lampedusa ayudarán a mejorar este patrimonio.
Este enviado se encontraba en el aeropuerto comprando el pasaje de regreso a Roma cuando vio llegar a escuadras de la policía antimotines de carabineros y de policías que cerraron el edificio para garantizar la seguridad de il Cavaliere .
En los dos últimos días, varios aviones de Alitalia atronaron con sus vuelos el Viejo Puerto y la bahía, donde en la llamada Colina de la Vergüenza se hacinan miles de desesperados . Cuatrocientos inmigrantes fueron llevados en los aviones a varios destinos en la península, donde se están organizando los centros de acogida.
En el muelle de Calapisana, cerca del cementerio, a pocos kilómetros del puerto, en un transbordador gigantesco comenzaron a ser embarcados los primeros grupos de clandestinos. Otros dos barcos mercantiles llegaron anoche. El mismo Berlusconi aclaró que solamente los “sin papeles” ya fotografiados e identificados podían ser embarcados.
En la calle central de Lampedusa, la vía Roma, Clarín observó que los inmigrantes caminaban y discutían entre ellos como nunca. Tres parecían no llegar con el dinero para comprar sandwiches de Kebab, pero con agradecimientos rechazaron la oferta del enviado de pagárselos. Mostraron gentileza y orgullo. En una esquina otros armaron un mitin con carteles de gracias a los italianos pero también que decían: “Repatriación forzada, jamás”.
Allí los estaba entrevistando la primera red de TV de la estatal RAI cuando al lado de Clarín un chico tunecino metió la mano en la cartera de la colega italiana que hacía la entrevista. La colega se dio cuenta y le reprochó el gesto. Un minuto después, este enviado, la “giornalista” y el camarógrafo debieron luchar a empujones porque los otros tunecinos querían linchar al frustrado ladrón.
En la conferencia de prensa le preguntaron a Berlusconi si era cierto que entre los clandestinos llegados a Lampedusa había algunos de los 13.600 presos que se fugaron de las cárceles en Túnez durante la revolución que derrocó a Ben Alí. “Puede ser”, dijo. Un tunecino dijo a este enviado que el punga de la giornalista “escapó de prisión” .
Algunos inmigrantes dijeron al enviado que temían un engaño, sobre todo después de que el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, dijo que “los clandestinos serán repatriados”. Berlusconi a su vez aseguró que con el gobierno de Túnez hubo acuerdo para repatriar “al menos mil entrados a Lampedusa”.
Desde el palco, il Cavaliere se desató en anuncios y promesas. Anunció que pronto habrá moratorias fiscal, previsional y bancaria (durante un año no se pagarán impuestos ni intereses) para los lampedusanos y que hará construir un campo de golf y una escuela. Con saco y camisa azul sin corbata, con el micrófono en la nave, Berlusconi hizo uno de sus típicos shows.
Además de comprometerse a pedir el premio Nobel de la Paz para la isla, anunció programas para difundir el turismo a Lampedusa, que comprendería hasta un casino de juego.
En varios de los centros en Sicilia, Puglia, Toscana y Calabria a los que serán destinados los prófugos de Lampedusa, más de mil refugiados huyeron en las últimas 48 horas.
Llegan como pueden a Ventimiglia, en la frontera con Francia. Muchos atraviesan a pie un largo túnel. Pero los franceses los devuelven sin contemplaciones a Ventimiglia, donde está naciendo un nuevo centro para albergarlos.

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