Italia se sumerge en una crisis interna global cada vez más seria mientras Silvio Berlusconi se niega desesperadamente a dar el “paso atrás” que le pidan hasta gente de su partido gobernante y sigue diciendo que será jefe del gobierno hasta 2013.
Pero por la tarde cambió de opinión y el lunes estará en la sala de Milán por el caso que se lo acusa de coimas por un valor de 600 mil dólares y que le pagó a su abogado inglés, David Mills, para que declarara en su favor.
Berlusconi ha asegurado que no recuerda haber conocido a Mills porque era uno de los muchos abogados que el grupo Fininvest (de su propiedad) tenía en el extranjero y que los 600.000 dólares corresponden al pago en dinero negro al letrado por parte de un armador italiano para eludir al fisco británico.
Pero lo cierto es que, en la otra rama del caso, Mills fue condenado en primera y segunda instancia por favorecer a Berlusconi en esos dos procesos, aunque el Supremo italiano decretó el 25 de febrero de 2010 la prescripción del delito.
Además del caso Mills, Berlusconi tiene pendientes otros procesos: los referentes al caso Mediatrade y Mediaset, en los que se le acusa de apropiación indebida y fraude fiscal, así como el juicio por el caso Ruby, en el que está acusado de abuso de poder e inducción a la prostitución de menores; la de esta joven que en el momento de participar de “una fiesta” tenía menos de 18 años.
Con el destino judicial del Cavaliere en veremos, los 60 millones de italianos están haciendo las amargas cuentas de cuánto deben pagar por los sacrificios del nuevo plan de austeridad de 56 mil millones de euros, que según muchos especialistas implicarán el triple en sacrificios monetarios de aquí a 2014. El litro de nafta super saltó ayer al equivalente de 2,25 dólares, un dolor más a la hora de cargar el tanque del auto.
Mientras tanto una jueza de Milán ordenó un nuevo proceso contra Berlusconi por haber difundido ilegalmente un diálogo telefónico de hace cinco años, interceptado por un “empresario amigo”, entre Piero Fassino –dirigente del opositor Partido Democrático y hoy alcalde de Turín– en el que hablaba de las maniobras para controlar la Banca Nazionale del Lavoro.
Mientras los precios suben, la popularidad de Berlusconi cae en picada. Del 40 por ciento de principios de este año ha bajado al 24 por ciento. Si hubiera elecciones en la actualidad, la opositora centroizquierda ganaría con el 44 por ciento contra el 37,5 por ciento de la centro derecha. Con los números del presupuesto familiar en rojo en la mayoría de los hogares, la economía italiana se ha estancado. Los pronósticos a futuro marcan un crecimiento prácticamente de cero para el año próximo. Los ingresos por habitante están en el nivel de 1999 y otra recesión está a la vuelta de la esquina.

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